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29/4/13
XVI Jornadas de Teología sobre la Caridad- Salamanca
27/4/13
21/4/13
Escuchan mi voz - 21- Abril- 2013- 4 Domingo de Pascua C
Reflexión de Carmen Pallarés:
Otras reflexiones del evangelio:
Ir a Liturgia o pinchar sobre los nombres:
19/4/13
Papa Francisco: La Palabra de Dios hay que entenderla con el corazón más que con la cabeza

La conversión de San Pablo y el discurso
de Jesús en la Sinagoga de Cafarnaúm son las lecturas bíblicas que centraron la
homilía del Papa Francisco hoy, durante la misa mañanera en la Domus Santa
Marta. El Papa se refirió a un Jesús que habla: habla a Saulo que le persigue,
habla a Ananías, llamado a acoger a Saulo, y habla también a los doctores de la
Ley, diciéndoles que quien no come su carne y no bebe su sangre no se salvará.
La voz de Jesús, afirmó el Papa, “pasa por nuestra mente y va al corazón. Porque Jesús busca nuestra conversión”. Pablo y Ananías responden con perplejidad, pero con el corazón abierto. Los doctores de la Ley de otra manera, discutiendo entre ellos y contestan duramente a las palabras de Jesús.
“Pablo y Ananías responden como los grandes de la historia de la salvación, como Jeremías, Isaías. También Moisés tuvo sus dificultades: ‘Pero Señor, yo no sé hablar, cómo iré a los egipcios a decir esto?’. Y María: ‘Pero, Señor, ¡yo no estoy casada!’. Es la respuesta de la humildad, de quien acoge la Palabra de Dios con corazón. En cambio, los doctores responden sólo con la cabeza. No saben que la Palabra de Dios va al corazón, no saben de conversión”.
El Papa explica quiénes son los que responden sólo con la cabeza:
“Son los grandes teólogos. La Palabra de Jesús va al corazón porque es la Palabra de amor, es palabra hermosa y trae el amor, nos hace amar. Estos cortan el camino del amor: los ideólogos. Y también la de la belleza. Y se pusieron a discutir ásperamente entre ellos: ‘¿Cómo puede este darnos a comer su carne?’. ¡Todo un problema de intelecto! Y cuando entra la ideología en la Iglesia, cuando entra la ideología en la inteligencia del Evangelio, no se entiende nada”.
Son los que caminan sólo “sobre la vía del deber”: es el moralismo de cuantos pretenden realizar del Evangelio sólo lo que entienden con la cabeza. No están “en la vía de la conversión a la que nos invita Jesús”:
“Y estos, en la vía del deber, cargan todo sobre los hombros de los fieles. Los ideólogos falsifican el Evangelio. Toda interpretación ideológica, venga de donde venga – de una parte y de otra – es una falsificación del Evangelio. Y estos ideólogos – lo hemos visto en la historia de la Iglesia – acaban por ser, se convierten en intelectuales sin talento, eticistas sin bondad. Y de belleza no hablemos, porque no entienden nada”.
“En cambio, el camino del amor, la vía del Evangelio – recuerda el Papa – es sencilla: esta es la vía que han comprendido los Santos”:
“¡Los Santos son los que llevan adelante la Iglesia! El camino de la conversión, el camino de la humildad, del amor, del corazón, el camino de la belleza… ¡Oremos hoy al Señor por la Iglesia: que el Señor la libre de toda interpretación ideológica y abra el corazón de la Iglesia, de nuestra Madre Iglesia, al Evangelio sencillo, a ese Evangelio puro que nos habla de amor, que trae el amor y es tan hermoso! Y también nos hace hermosos a nosotros, con la belleza de la santidad. ¡Oremos hoy por la Iglesia!”.
Texto procedente de la páginahttp://it.radiovaticana.va/news/2013/04/19/papa_francesco:_accogliere_la_parola_di_dio_con_cuore_umile,_l/it1-684369
© Radio Vaticana
La voz de Jesús, afirmó el Papa, “pasa por nuestra mente y va al corazón. Porque Jesús busca nuestra conversión”. Pablo y Ananías responden con perplejidad, pero con el corazón abierto. Los doctores de la Ley de otra manera, discutiendo entre ellos y contestan duramente a las palabras de Jesús.
“Pablo y Ananías responden como los grandes de la historia de la salvación, como Jeremías, Isaías. También Moisés tuvo sus dificultades: ‘Pero Señor, yo no sé hablar, cómo iré a los egipcios a decir esto?’. Y María: ‘Pero, Señor, ¡yo no estoy casada!’. Es la respuesta de la humildad, de quien acoge la Palabra de Dios con corazón. En cambio, los doctores responden sólo con la cabeza. No saben que la Palabra de Dios va al corazón, no saben de conversión”.
El Papa explica quiénes son los que responden sólo con la cabeza:
“Son los grandes teólogos. La Palabra de Jesús va al corazón porque es la Palabra de amor, es palabra hermosa y trae el amor, nos hace amar. Estos cortan el camino del amor: los ideólogos. Y también la de la belleza. Y se pusieron a discutir ásperamente entre ellos: ‘¿Cómo puede este darnos a comer su carne?’. ¡Todo un problema de intelecto! Y cuando entra la ideología en la Iglesia, cuando entra la ideología en la inteligencia del Evangelio, no se entiende nada”.
Son los que caminan sólo “sobre la vía del deber”: es el moralismo de cuantos pretenden realizar del Evangelio sólo lo que entienden con la cabeza. No están “en la vía de la conversión a la que nos invita Jesús”:
“Y estos, en la vía del deber, cargan todo sobre los hombros de los fieles. Los ideólogos falsifican el Evangelio. Toda interpretación ideológica, venga de donde venga – de una parte y de otra – es una falsificación del Evangelio. Y estos ideólogos – lo hemos visto en la historia de la Iglesia – acaban por ser, se convierten en intelectuales sin talento, eticistas sin bondad. Y de belleza no hablemos, porque no entienden nada”.
“En cambio, el camino del amor, la vía del Evangelio – recuerda el Papa – es sencilla: esta es la vía que han comprendido los Santos”:
“¡Los Santos son los que llevan adelante la Iglesia! El camino de la conversión, el camino de la humildad, del amor, del corazón, el camino de la belleza… ¡Oremos hoy al Señor por la Iglesia: que el Señor la libre de toda interpretación ideológica y abra el corazón de la Iglesia, de nuestra Madre Iglesia, al Evangelio sencillo, a ese Evangelio puro que nos habla de amor, que trae el amor y es tan hermoso! Y también nos hace hermosos a nosotros, con la belleza de la santidad. ¡Oremos hoy por la Iglesia!”.
Texto procedente de la páginahttp://it.radiovaticana.va/news/2013/04/19/papa_francesco:_accogliere_la_parola_di_dio_con_cuore_umile,_l/it1-684369
© Radio Vaticana
18/4/13
Reflexión del Papa Francisco, muy interesante para los laicos, sobre Hechos de los Apóstoles (8, 1-8).
El papa Francisco, esta mañana 17 de abril, en la celebración
de la misa, en la capilla de la residencia de Santa Marta, a la que asistieron
numerosos empleados del Instituto para las Obras de Religión (IOR).
Durante la homilía, el
papa comenta la primera lectura, de los
"Tras el martirio de Esteban, estalló una violenta
persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Hemos leído en en libro de los
Hechos que la Iglesia estaba completamente tranquila, completamente en paz, la
caridad entre ellos, las viudas eran atendidas. Pero luego llega la
persecución. Este es un poco el estilo de la vida de la Iglesia: entre la paz
de la caridad y la persecución». Y esto sucede porque esta, explicó, fue la
vida de Jesús. Tras la persecución, todos huyeron excepto los
apóstoles. Los cristianos en cambio "se fueron. Solos. Sin presbítero. Sin
obispos: solos." Los obispos, los apóstoles, estaban en Jerusalén para hacer un
poco de resistencia a estas persecuciones.
Sin embargo lo que
huyeron "fueron de lugar en lugar, anunciando la Palabra". Ellos
"dejaron su casa, llevaron consigo quizá pocas cosas; no tenían seguridad,
pero fueron de sitio en sitio anunciando la Palabra. Llevaban consigo la
riqueza que tenían: la fe. Aquella riqueza que el Señor les había dado. Eran simples
fieles, apenas bautizados desde hacía un año o poco más, quizá. Pero tenían el
coraje de ir a anunciar. ¡Y les creían! ¡E incluso hacían milagros!
"Muchos endemoniados expulsaban espíritus impuros, dando grandes gritos, y
muchos paralíticos y lisiados fueron curados".
Y al final "¡hubo
gran alegría en aquella ciudad!". Había ido también Felipe. Estos
cristianos --cristianos desde hacía poco tiempo- tuvieron la fuerza, el coraje
de anunciar a Jesús. Lo anunciaban con las palabras, pero también con su vida.
Suscitaban curiosidad: "Pero... ¿quiénes son estos?". Y ellos decían:
"Hemos conocido a Jesús, hemos encontrado a Jesús, y lo llevamos".
Tenían solo la fuerza del bautismo. Y el bautismo les daba este coraje
apostólico, la fuerza del Espíritu".
«Pienso en nosotros, bautizados, si
tenemos esta fuerza. Y pienso: “Pero nosotros, creemos en esto? ¿Que el
bautismo sea suficiente para evangelizar? O esperamos que el cura diga, que el
obispo diga… ¿Y nosotros?”». Demasiado a menudo, la gracia del
bautismo se deja un poco aparte y nos encerramos en nuestros pensamientos, en
nuestras cosas.
A veces pensamos: “No, nosotros somos cristianos: hemos
recibido el bautismo, nos hemos confirmado, hemos hecho la primera comunión… y
así el carnet de identidad está bien. Y ahora, dormimos tranquilos: somos
cristianos”.
Pero "¿Dónde está esta fuerza del Espíritu que te lleva
adelante?», «¿Somos fieles al Espíritu para anunciar a
Jesús con nuestra vida, con nuestro testimonio y con nuestras palabras? Cuando
hacemos esto, la Iglesia se convierte en una Iglesia Madre que genera hijos»,
hijos de la Iglesia que testimonian a Jesús y la fuerza del Espíritu. «Pero cuando no lo hacemos, la Iglesia se convierte no en madre, sino en
Iglesia niñera, que cuida al niño para que se duerma. Es una Iglesia
adormecida. Pensemos en nuestro bautismo, en la responsabilidad de nuestro
bautismo».
Recuerdo un suceso en
Japón, en los primeros decenios del siglo XVII, cuando los misioneros católicos
fueron expulsados del país y las comunidades permanecieron más de dos siglos
sin sacerdotes. Sin.
Cuando luego volvieron los misioneros ¡encontraron a una
comunidad viva en la que todos estaban bautizados, catequizados, casados en la
iglesia! E incluso cuantos habían muerto había recibido una sepultura
cristiana.
«Pero no había sacerdote! ¿Quién hizo esto? ¡Los
bautizados!». He aquí la gran responsabilidad de los bautizados: «Anunciar a
Cristo, llevar adelante la Iglesia, esta maternidad fecunda de la Iglesia. Ser
cristiano no es hacer una carrera para hacerse un abogado o un médico
cristiano; no. Ser cristiano es un don que nos hace ir adelante con la fuerza
del Espíritu en el anuncio de Jesucristo».
Nuestra Señora oraba mucho.
Pero también les animaba: “Id, haced…!”».
"Pidamos al Señor --concluyó- la
gracia de convertirnos en bautizados valientes y seguros de que el Espíritu que
tenemos en nosotros, recibido por el bautismo, nos impulsa siempre a anunciar a
Jesucristo con nuestra vida, con nuestro testimonio y también con nuestras
palabras».
(17 de abril de 2013) © Innovative Media Inc.
17/4/13
Carta del papa Francisco a a los obispos que participan de la 105 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina

Queridos Hermanos: Van
estas líneas de saludo y también para excusarme por no poder asistir debido a
“compromisos asumidos hace poco” (¿Suena bien?) Estoy espiritualmente junto a
ustedes y pido al Señor que los acompañe mucho en estos días.
Les expreso un deseo:
Me gustaría que los trabajos de la Asamblea tengan como marco referencial al
Documento de Aparecida y “Navega mar adentro”. Allí están las orientaciones que
necesitamos para este momento de la historia. Sobre todo les pido que tengan una
especial preocupación por crecer en la misión continental en sus dos aspectos:
misión programática y misión paradigmática. Que toda la pastoral sea en clave
misionera.
Una Iglesia que no
sale, a la corta o a la larga, se enferma en la atmósfera viciada de su
encierro. Es verdad también que a una Iglesia que sale le puede pasar lo que a
cualquier persona que sale a la calle: tener un accidente. Ante esta
alternativa, les quiero decir francamente que prefiero mil veces una Iglesia
accidentada que una Iglesia enferma. La enfermedad típica de la Iglesia
encerrada es la autorreferencial; mirarse a sí misma, estar encorvada sobre sí
misma como aquella mujer del Evangelio. Es una especie de narcisismo que nos
conduce a la mundanidad espiritual y al clericalismo sofisticado, y luego nos
impide experimentar “la dulce y confortadora alegría de evangelizar”.
Les deseo a todos
ustedes esta alegría, que tantas veces va unida a la Cruz, pero que nos salva
del resentimiento, de la tristeza y de la soltenoría clerical. Esta alegría nos
ayuda a ser cada día más fecundos, gastándonos y deshilachándonos en el
servicio al santo pueblo fiel de Dios; esta alegría crecerá más y más en la
medida en que tomemos en serio la conversión pastoral que nos pide la Iglesia.
Gracias por todo lo
que hacen y por todo lo que van a hacer. Que el Señor nos libre de maquillar
nuestro episcopado con los oropeles de la mundanidad, del dinero y del
“clericalismo de mercado”. La Virgen nos enseñará el camino de la humildad y
ese trabajo silencioso y valiente que lleva adelante el celo apostólico.
Les pido, por favor,
que recen por mí, para que no me la crea y sepa escuchar lo que Dios quiere y
no lo que yo quiero. Rezo por ustedes.
Un abrazo de hermano y
un especial saludo al pueblo fiel de Dios que tienen a su cuidado. Les deseo un
santo y feliz tiempo pascual.
Que Jesús los bendiga
y la Virgen Santa los cuide.
(17 de abril de 2013)
13/4/13
12/4/13
11/4/13
Valencia: Reunión grupo de laicos dehonianos
El miércoles,
10 de abril, ha habido reunión, en los locales de Esic, del grupo local.
Este ha sido el esquema de la reunión:
-Oración
inicial
-Proclamación de la Palabra: Marcos 16, 9-14 y el capítulo 20 de Juan
.
-Hemos
reflexionado sobre el encuentro del Resucitado
con sus discípulos.
Destacando que la
experiencia pascual ha sido, fundamentalmente, una experiencia de
perdón.
-Puesta
en común, ha sido un diálogo muy enriquecedor.
-Lectura
de este pequeño texto del Padre Dehon:
“A
Dios no le interesan ni nuestra ciencia ni nuestras obras, si no posee nuestro
corazón”. La
verdad y la caridad han sido las dos grandes pasiones de mi vida y no tengo
sino un deseo: que ellas sean los dos únicos atractivos de la obra que dejaré,
si Dios quiere.”
-Oración
final.
-También hemos hablado del próximo Encuentro Nacional de Laicos Dehonianos, que se celebrará los días 31 mayo-1-2 de junio, en Campello (Alicante).
10/4/13
Ha tenido que hacerlo el Papa. Por Álvaro Abellán
Artículo de
Los periodistas están encantados con las
primeras semanas del pontificado del papa Francisco. Portadas, comentarios,
fotografías, como no recuerdo. Antes, uno tenía que buscarse sus fuentes para
saber qué hacía y decía el Papa. Hoy, soy incapaz de seguir todo lo que se
publica en los periódicos. Hay gente, en la calle, que se aprende y repite sus
frases. “Los sacerdotes tienen que oler a oveja”. Entiendo que sus gestos son
muy mediáticos. Pero eso no lo explica todo. Son también coherentes y en
conexión con un planteamiento muy profundo. Mediático, coherente y profundo son
tres notas difíciles de conciliar hoy. Que le pregunten a la Milá,
que decidió hace años que tenía bastante con lograr lo primero.
Lo más curioso de todo es que, en el contexto de la Iglesia, nada de lo que hace Francisco es nuevo. Sus gestos son tan antiguos como los acontecimientos que relatan los evangelios: de hace unos 2000 años. Lavar los pies a las mujeres, convivir con los marginados (enfermos, delincuentes…), cuidar a los pobres, ser austero y digno a la vez… Todas esas cosas las lleva haciendo la Iglesia, ininterrumpidamente, 2000 años. Lo que ocurre es que la Iglesia tiene diversos miembros, y a cada uno le corresponden diversas tareas y responsabilidades. El mundo llama a eso jerarquía, y la Iglesia, sin negarla –por ser necesaria-, dice que hay otra más importante: la jerarquía en el amor. Así, es más digno el que ama más en una responsabilidad aparentemente menor que el que ama menos en una responsabilidad aparentemente altísima. Así lo expuso el Nazareno, lo explicó san Pablo con contundencia y lo relata Teresita de Lisieux con su mejor lírica. Así trata de vivirlo la Iglesia.
Sin duda, esto es muy difícil de entender para quien no tiene una experiencia radical de amar y ser amado. Quien la ha vivido, sin embargo, sabe perfectamente lo que palidece el fantasma de las jerarquías humanas. No obstante, quizá la Iglesia ha tardado en darse cuenta de lo que significa vivir en una sociedad mediática. Ha tardado en descubrir que a este mundo no le bastan los millones de misioneros anónimos que entregan su vida a los necesitados, o los millones de euros y dólares que gestiona la Iglesia en una estructura de don y acogida gratuitas, y no de oferta, demanda y reciprocidades. Este mundo mediático necesitaba ver que también la cabeza visible actúa como el cuerpo invisible. Pues que así sea. Insertado en su mejor tradición, ha sido un papa jesuita e hispánico quien realizó ese gesto valiente. A la Iglesia, parece sentarle bien. ¿Cambiará el mundo? ¿Cambiarán los periodistas, o cuando todo deje de ser “la primera vez”, mudarán su atención hacia otros gestos efímeros y mediáticos, pero ni coherentes ni profundos?
Lo más curioso de todo es que, en el contexto de la Iglesia, nada de lo que hace Francisco es nuevo. Sus gestos son tan antiguos como los acontecimientos que relatan los evangelios: de hace unos 2000 años. Lavar los pies a las mujeres, convivir con los marginados (enfermos, delincuentes…), cuidar a los pobres, ser austero y digno a la vez… Todas esas cosas las lleva haciendo la Iglesia, ininterrumpidamente, 2000 años. Lo que ocurre es que la Iglesia tiene diversos miembros, y a cada uno le corresponden diversas tareas y responsabilidades. El mundo llama a eso jerarquía, y la Iglesia, sin negarla –por ser necesaria-, dice que hay otra más importante: la jerarquía en el amor. Así, es más digno el que ama más en una responsabilidad aparentemente menor que el que ama menos en una responsabilidad aparentemente altísima. Así lo expuso el Nazareno, lo explicó san Pablo con contundencia y lo relata Teresita de Lisieux con su mejor lírica. Así trata de vivirlo la Iglesia.
Sin duda, esto es muy difícil de entender para quien no tiene una experiencia radical de amar y ser amado. Quien la ha vivido, sin embargo, sabe perfectamente lo que palidece el fantasma de las jerarquías humanas. No obstante, quizá la Iglesia ha tardado en darse cuenta de lo que significa vivir en una sociedad mediática. Ha tardado en descubrir que a este mundo no le bastan los millones de misioneros anónimos que entregan su vida a los necesitados, o los millones de euros y dólares que gestiona la Iglesia en una estructura de don y acogida gratuitas, y no de oferta, demanda y reciprocidades. Este mundo mediático necesitaba ver que también la cabeza visible actúa como el cuerpo invisible. Pues que así sea. Insertado en su mejor tradición, ha sido un papa jesuita e hispánico quien realizó ese gesto valiente. A la Iglesia, parece sentarle bien. ¿Cambiará el mundo? ¿Cambiarán los periodistas, o cuando todo deje de ser “la primera vez”, mudarán su atención hacia otros gestos efímeros y mediáticos, pero ni coherentes ni profundos?
9/4/13
Familia dehoniana: Entrevista a Simón Reyes, SCJ
ESIC
es la escuela de negocios líder en la enseñanza de estudios superiores de
marketing en España. Sin embargo, muy pocos conocen que pertenece a los
Sacerdotes del Corazón de Jesús (Padres Reparadores) quienes en los años 60,
cuando la economía española empezó a despegar, vieron la necesidad de preparar
buenos empresarios con formación en Doctrina Social de la Iglesia. Su fundador,
el P. Simón Reyes (Fuentestrún –Soria–, 1939) ha impulsado una iniciativa para
promover la cultura empresarial en los colegios en la que está participando la
Fundación Diocesana de Enseñanza Santa Mª de la Victoria
Antonio Moreno Ruiz -
–¿Cómo acaba un
religioso montando una escuela de marketing?
–La iniciativa surgió de los padres de nuestro
colegio Fray Luis de León, en Madrid. Pedían una salida formativa
para sus hijos y vimos que en España había una necesidad de gente
especializada en marketing. Desde el principio metimos como
obligatorias las asignaturas de Ética Empresarial, Deontología
comercial y Pensamiento Social Cristiano. En este momento tenemos
2.800 alumnos en las carreras de grado, 1.600 alumnos en los
másteres y el año pasado impartimos 35.000 horas de formación
para distintas empresas.
–Nacieron en Madrid
pero hoy están presentes en otras ocho provincias españolas,
entre ellas Málaga, además de en Brasil.
–Nos dimos cuenta de que si un malagueño quería
hacer estudios de posgrado, o se iba a Madrid, Barcelona o EE.UU. o
no podía hacerlo. Sólo se lo podían permitir quienes tenían mucho
dinero y mucho tiempo ¿Y qué pasaba con los que trabajaban aquí,
en un banco, eran licenciados, querían formarse y no podían
desprenderse de su trabajo? Pues creamos estas escuelas,
pequeñas pero efectivas, para dar una oportunidad a este tipo de
gente que no se lo podía permitir.
–Hay quien piensa que,
para ser competitivo, el empresario católico tiene que renunciar
a sus principios.
–Lo primero que hicimos al iniciar nuestra labor
fue tratar de dignificar la figura del empresario. En España ser
empresario era ser casi un truhán. El dilema es este: ¿Cómo combinar
la actividad empresarial con los valores? La crisis nos ha dejado
una gran lección: que la economía no puede vivir de espaldas a la
ética, que no podemos renunciar a una serie de valores y que en
los negocios no todo está permitido. A los chicos les enseñamos
que ellos van a tener poder en su empresa y ese poder lo tienen
que usar teniendo presente a todos los implicados en la empresa,
no solamente a los accionistas.
–Están ustedes
implicados en el fomento de la cultura empresarial en niños en edad
escolar, ¿por qué?
–Esta crisis también nos ha demostrado que hace
falta gente que tenga ganas de complicarse la vida emprendiendo y esa
cultura hay que fomentarla desde pequeños. Vi que en
nuestro colegio llevaban a los chicos de excursión a Segovia, pero
nunca los llevaban a ver una empresa. Empezamos a traer alumnos
sistemáticamente a nuestros centros para que conocieran qué es
una empresa y tuvieran su primera experiencia emprendedora. En la
actualidad son casi 10.000 los alumnos de toda España que han
participado en esta iniciativa.
–¿Puede enseñar algo
el marketing a la Iglesia?
–El Evangelio siempre se ha adaptado a los
tiempos. Nuestros "clientes", que son los fieles, necesitan
que seamos claros y transparentes y la mejor transparencia es el
ejemplo, ir por delante. Hay que mostrarse como somos, con gran
sencillez, sin ningún complejo. Hay que tener mano izquierda, ser
hombres de diálogo y poner la otra mejilla.
8/4/13
6/4/13
5/4/13
4/4/13
Pascua Dehoniana - Salamanca 2013
Vivimos el significado de estos días santos, que
nos ayudan a profundizar en el sentido de nuestra fe y a su vez,
confirmar nuestros lazos con la Familia Dehoniana, compartiendo nuestras
experiencias y vivencias personales de fe, con sencillez y sinceridad,
celebrando con intensidad los actos litúrgicos de estos días, participando
totalmente en ellos.
Como cristianos, compartimos la fe con otros
creyentes y, a su vez, profundizamos en la experiencia de fe del
P.Dehon, buscando todos juntos la forma de comunicarla a los demás,
reflejada en los quehaceres de cada día, con nuestros corazones
encendidos por su Amor, que nos lo ha entregado totalmente; que nos
ofrece su paz ante nuestros miedos y tristezas, y, que nos ha
llenado de gozo con su Resurrección.
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