27/5/15

Familia Dehoniana, Gobierno General SCJ 2015-2021








Superior General:  P. Heiner Wilmer. Leer aquí 


Primer Consejero: P. Léopold Mfouakouet, 47 años, Superior Provincial de Camerún. Profesó en 1988 y ordenado sacerdote en 1995. El P. Leopold ha servido en el ministerio parroquial, en la formación, y como profesor en la Universidad Católica de Yaundé. Ha sido superior provincial desde 2011.


Segundo  Consejero: P. Paulus Sugin . Este será su segundo mandato en el Consejo General, ya que que fue elegido por primera vez en el Capítulo General de 2009. Originario de la Provincia de Indonesia, el P. Sugin, de 60 años, profesó sus primeros votos en 1979 y fue ordenado sacerdote en 1982. Antes de su elección desempeñó su labor apostólica en la formación y fue superior provincial de la Provincia de Indonesia 1998 a 2004.


Tercer Consejero: P. Artur Sanecki, Superior Provincial de la Provincia de Polonia. El P. Artur tiene 49 años, profesó sus primeros votos en 1985 y fue ordenado sacerdote en 1991. Es doctor en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma y habla seis idiomas.
Por supuesto, antes de realizarse la elección del Consejo General, fue elegido el P. Heiner Wilmer como décimo Superior General de los Sacerdotes del Sagrado Corazón. Él es sólo el noveno hombre para dirigir la congregación ya que su fundador, el P. Leo John Dehon, sirvió como su primer superior general.


Cuarto Consejero:  P. Carlos Enrique Caamaño Martín scj., de 48 años, fue el cuarto SCJ elegido para el Consejo General. Actualmente es superior regional de Venezuela. Realizó su profesión de votos en 1994 y fue ordenado sacerdote en 1999. Gran parte de su ministerio en Venezuela ha estado centrado en la educación y formación, incluyendo el servicio como director-rector de la Escuela Técnica Industrial Padre Dehon. El P. Carlos Enrique ha sido miembro de la Comisión Preparatoria para el Capítulo General.


Quinto Consejero: P. Stephen Huffstetter,   Superior Provincial de la Provincia de Estados Unidos. Nació el 31 de mayo de 1959. Hizo su primera profesión el 15 de agosto de 1982, y fue ordenado sacerdote el 29 de abril de 1989.
Se graduó en Sociología y Teología.
Trabajó en la parroquia de Todos los Santos en Eagle Butte (Dakota del Sur) de 1984 a 1986 y de 1988 a 1995. Fue Director en la casa de Santo António Formación (Texas), 1997-2001; Pastor de la Misión de Lower Brule (Dakota del Sur), de 2001 a 2004 y director del St. Joseph Indian School en Chamberlain (Dakota del Sur), desde 2004 hasta 2013 .. Fue elegido Superior Provincial en 2013 en Hales Corners (Wisconson).

 La nueva administración asumirá el cargo al final del Capítulo General el 6 de junio.

25/5/15

P. Heinrich Wilmer Nuevo Superior General de la Congregación de los SCJ



Hoy, 25 de mayo,  P. Heiner Wilmer,  ha sido elegido Superior General de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús. Sustituye a P. José Ornelas Carvalho, que acaba de finalizar su segundo mandato de seis años.
  
El nuevo Superior General tiene 54 años y es natural de Alemania. 
El P. Heiner Wilmer nació el 9 de abril de 1961, 
hizo la Primera Profesión el 29 de septiembre de 1982, 
y fue ordenado sacerdote el 31 de mayo de 1987. 

Entre 1995-1997 fue profesor de religión, historia y política en Vechta. 
El curso 1997-1998 enseñó historia en New York (Bronx), siendo después nombrado director del Gymnasium Leoninum en Handrup, encargo que cubrió entre 1998 y 2007. 
Desde 2007 es Superior Provincial de la Provincia alemana.

Su elección se ha realizado en el XXIII Capítulo General de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, en Roma, en el que hay  78 SCJ representantes de toda la congregación.

Felicitamos al nuevo Superior General y a toda la Congregación, por esta elección.
Le deseamos que siga cultivando su amistad con Jesucristo, el Señor, para que sea el centro de su vida, y de la Congregación.



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21/4/15

Valencia: reunión grupo local






Los días  31 de marzo y 14 de abril,  nos reunimos en los locales de Esic, el grupo local. El primer día la asistencia fue de 17 personas, y el segundo, de 12 personas, el resto no pudieron asistir por motivos de salud y trabajo.
El tema de los dos días:


El especial interés en conocerla surge a partir del pasado día 8 de septiembre, en el que el P. José Ornelas Carvalho, Superior General de los SCJ,  fue  recibido por el Papa Francisco en el Vaticano.
En este encuentro el Papa Francisco le dijo.

“Y yo te pido muy insistentemente que promuevas el estudio de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. Os encontraréis en el corazón del cambio necesario: ¡cambio de la mente y del corazón!”.
Quiero transmitiros esta recomendación, esperando que el soplo de aire fresco presente en la Exhortación pueda contribuir a renovar nuestra vida y misión con alegría, generosidad y esperanza”.

Y Fernando R. Garrapucho SCJ, delegado nacional de los laicos, nos lo recordó en su visita a Valencia.

Ambas reuniones discurrieron de esta manera:

-Oración inicial,
-Charla,  impartida por Jesús Valdezate, SCJ,

La exposición  de la charla  fue fácil de entender, muy amena, distendida y profunda. Y, como guinda del pastel, Jesús nos transmitió una ilusión contagiosa.  

-Puesta en común, muy enriquecedora.


De la Charla pongo algunas pinceladas:

 
Actitudes previas a su lectura:

- Aprender siempre: “re-aprender”.
- Actitud de ser creativos para avanzar.
- Actitud de festejar con los demás.
- Ser curiosos, apasionados desde el respeto y la humildad


Fragmentos del texto


1-“… cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos. […] Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia. Aquel que nos invitó a perdonar «setenta veces siete» […] Nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez. Nadie podrá quitarnos la dignidad
que nos otorga este amor infinito e inquebrantable. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría.
No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase” (EG 3)


2-“«Hijo, en la medida de tus posibilidades trátate bien […] No te prives de pasar un buen día» (Eclo 14,11.14). ¡Cuánta ternura paterna se intuye detrás de estas palabras!” (EG 4)


3-El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el
entusiasmo por hacer el bien.


4-Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo.


5-Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Allí está el manantial de la acción evangelizadora. Porque, si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?


6-Tampoco creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo. No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se plantean en sus territorios. En este sentido, percibo la necesidad de avanzar en una saludable «descentralización».


7-La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida
cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la
humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la
carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen
así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz.


8-Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación.
La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido:  procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad..


9-Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también
debo pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización.


10--A los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser
una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor
que nos estimula a hacer el bien posible.


11-Primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar

“La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan […] La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo.
Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz” (EG 24)


12-Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la
calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos.


13-Una madre de corazón abierto
“La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad.” (EG 46)


14- “La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre.
Uno de los signos concretos de esa apertura es tener templos con las puertas abiertas en todas partes. Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad, y tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera. Esto vale sobre todo cuando se trata de ese sacramento que es «la puerta», el Bautismo. La Eucaristía, si bien constituye la plenitud de la vida
sacramental, no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles”. (EG 47)


15-Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil.


16-La cultura mediática y algunos ambientes intelectuales a veces
transmiten una marcada desconfianza hacia el mensaje de la Iglesia, y un cierto desencanto. Como consecuencia, aunque recen, muchos agentes pastorales desarrollan una especie de complejo de inferioridad que les lleva a relativizar u ocultar su identidad cristiana y sus convicciones. Se produce entonces un círculo vicioso, porque así no son felices con lo que son y con lo que hacen, no se sienten identificados con su misión evangelizadora, y esto debilita la entrega.
Terminan ahogando su alegría misionera en una especie de obsesión
por ser como todos y por tener lo que poseen los demás.


17- ”A veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor.
 Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás. Espera que renunciemos a buscar esos cobertizos personales o comunitarios que nos permiten mantenernos a distancia del nudo de la tormenta humana, para que aceptemos de verdad entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la fuerza de la ternura.
Cuando lo hacemos, la vida siempre se nos complica maravillosamente y vivimos la intensa experiencia de ser pueblo, la experiencia de pertenecer a un pueblo”. (EG 270)


18-La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen
ser más propias de las mujeres que de los varones.
Por ejemplo, la especial atención femenina hacia los otros, que se expresa de un modo particular, aunque no exclusivo, en la maternidad.
Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de
personas, de familias o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una
presencia femenina más incisiva en la Iglesia.


19- Queda claro que Jesucristo no nos quiere príncipes que miran
despectivamente, sino hombres y mujeres de pueblo.
Ésta no es la opinión de un Papa ni una opción pastoral entre otras posibles; son indicaciones de la Palabra de Dios tan claras, directas y contundentes que no necesitan interpretaciones.



 


 




14/4/15

Grupo Madrid: Pasando juntos el Sábado Santo





Alguno de los miembros del grupo de Madrid, hemos participado en las celebraciones propias del Triduo Pascual con la Comunidad de Religiosos, en la capilla del colegio abierta para estos actos, realizando posteriormente algún paseo aprovechando el buen tiempo y así poder visitar los Monumentos de las Iglesias cercanas e incluso, viendo alguna procesión que nos encontrábamos  en el camino.

Como demuestran las fotos, también tuvimos ocasión de comer juntos el sábado, compartiendo la tarde en amena charla, antes de acudir a la Vigilia Pascual, momento culminante del Triduo y el más importante de todo el año litúrgico. 
Con esta alegre y gozosa proclamación de la Resurrección, vemos resplandecer la gloria del Señor que nos sirve para anunciar la eficacia de su Muerte, con su imagen Triunfante al dejar el sepulcro vacío.

Os deseamos que estos 50 días desde el pasado domingo hasta Pentecostés, sean celebrados con alegría por todos nosotros ¡ALELUYA!.







3/4/15

La cruz dehoniana: su historia. Por Heiner Wilmer, scj






  
 



LA CRUZ DEHONIANA 


La historia

La historia de la ‘cruz dehoniana’, que consiste en una cruz casi equilátero con un corazón abierto en medio, se remonta a los años 70.
En 1978 la provincia alemana con ocasión del Centenario de la Congregación celebraba su primera Fiesta de la Juventud.
Tal encuentro se hacía en nuestro colegio, el Leoninum en Handrup al norte de Alemania, no lejos de la ciudad de Osnabrück. Fueron invitados a esta fiesta también los alumnos de nuestro colegio de Stegen en el sur de Alemania.

El año siguiente se programaba una “Fiesta de la Juventud” en el colegio St. Sebastian en Stegen con ocasión de los 50 años de la escuela, organizada esta vez de los alumnos del norte de Alemania. En preparación al encuentro de 1979, se convocó un concurso para encontrar un logo.
Los alumnos del colegio St. Sebastian estaban llamados a proponer un logo interpretando la frase: “Se ve bien solo con el corazón”. Esta citación fue tonada del libro “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry.
Los jueces del concurso eran los profesores de arte del colegio de Stegen, Alfred Erhard y Benedikt Schaufelberger.

El vencedor fue el alumno Martin Hättich de Sankt Märgen en la Selva Negra. Su logo “Cruz con corazón”, ulteriormente desarrollado por el profesor Alfred Erhard, no solo se convirtió en el logo de la Fiesta de la Juventud, sino que en los años sucesivos fue asumido por muchas provincias de los Sacerdotes del Sagrado Corazón, hasta el nivel general de la Congregación.

La interpretación

Solo a primera vista, esta cruz con el corazón abierto en medio, parece simétrica. En una segunda mirada emerge la irregularidad de los cuatro brazos de la cruz. También la apertura en forma de corazón asimétrica. El efecto sobre quien observa no es estático, sino dinámico: como si el corazón latiese en medio a la cruz.

Naturalmente la mirada sobre la cruz se orienta hacia el centro, el corazón. Así se expresan dos prioridades de la vida cristiana:
– la primera se refiere al contexto de elaboración de la cruz. El alumno que diseñó este logo, debía ilustrar la frase de Saint-Exupéry: “Se ve bien solo con el corazón”.
En un mundo materialista y fuertemente racionalista, en el que el conocimiento a través de las “ciencias exactas” determina el pensamiento y la acción de muchos hombres, el logo es una llamada en favor de la antigua idea bíblica que ve en el corazón la sede del conocimiento –es por lo tanto una llamada a no descuidar los caminos del corazón, con el fin de conseguir una comprensión integral del conocimiento:
Seguí el consejo de tu corazón, porque nadie te será más fiel que él. La conciencia de un hombre tal vez puede advertir mejor que siete centinelas colocadas en lo alto para espiar” (Sirácida 37,17s).

– la segunda prioridad sugerida por el logo, va directamente al corazón de la espiritualidad de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús: “Nadie tiene amor más grande que éste: dar la vida por los propios amigos” (Juan 15,13).

Miramos la cruz y vemos el corazón. Vemos el sufrimiento de Cristo y reconocemos su amor.

El logo es realista; sí, el sufrimiento, el dolor, la cruz son realidad en nuestra vida y en la vida de Jesús. Sin embargo, proclamamos una fe que no se fija simplemente en el dolor, el sufrimiento y la cruz.
En medio del sufrimiento no quedo sumergido en la oscuridad del abismo, sino que descubro el amor cada vez más grande de Dios y de su Hijo, “que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2,20).
Por lo tanto, para nuestra fe, y más en particular para la espiritualidad de nuestra Congregación, la cruz y el amor van juntos, ¡pero no a la altura de los ojos!

Esta relación es expresada por nuestro fundador el P. Dehon en estos términos:
“Jesucristo es realmente, en sus misterios y en su pasión, el Libro escrito interna y externamente. ¿Y cuáles son los caracteres que vemos trazados en este Libro? Únicamente estos: Amor. Los flagelos, las espinas, los claves, los han escrito con caracteres de sangre sobre su carne divina; pero no nos contentemos con leer y admirar desde fuera esta escritura divina; penetremos hasta el corazón, y veremos una maravilla aún más grande: es el amor inagotable e incansable que considera nada todo lo que sufre y que se entrega sin cansarse” (Oeuvres Spirituelles II, 305).

En este logo, el corazón en el centro de la cruz no está simplemente dibujado, sino que es construido por un “espacio libre”. A nosotros se nos dirige la invitación a llenar, con nuestra vida, este espacio vacío.
Nosotros Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús, estamos llamados a estar atentos a la experiencia de un Padre amoroso, que Jesús llama ‘Abba’; atentos a cada experiencia de amor que sostiene el sufrimiento.

Debemos estar al lado de los hombres, en particular en las situaciones de sufrimiento, violencia e injusticia, porque también en su vida y en la sociedad, puedan encontrar espacio las cualidades del corazón, tan queridas al Padre Dehon: la caridad, la misericordia y la justicia.


Heiner Wilmer, scj.

Traducido por  Juan José Arnáiz, scj.

2/4/15

Los amó hasta el extremo: Jueves Santo.





La Buena Noticia  según san Juan 13,1-15 

Antes de la fiesta de la Pascua, 
sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, 
habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, 
los amó hasta el extremo. 


Estaban cenando, 

ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara,
y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, 
que venía de Dios y a Dios volvía, 
se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; 
luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, 
secándoselos con la toalla que se había ceñido. 

Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: 
- Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? 
Jesús le replicó: 
- Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde. 
Pedro le dijo: 
- No me lavarás los pies jamás. 
Jesús le contestó: 
- Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo. 
Simón Pedro le dijo: 
- Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. 
Jesús le dijo: 
- Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio.
 También vosotros estáis limpios, aunque no todos. 
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios». 


Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: 
- ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?
 Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. 
Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, 
también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; 
os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, 
vosotros también lo hagáis.



Laicos Dehonianos-Video

Video clip donde el corazón