Los
días 31 de marzo y
14 de abril, nos reunimos en los locales
de Esic, el grupo local. El primer día la asistencia fue de 17 personas, y el
segundo, de 12 personas, el resto no pudieron asistir por motivos de salud y
trabajo.
El tema de los dos
días:

El especial interés
en conocerla surge a partir del pasado día
8 de septiembre, en el que el P. José Ornelas Carvalho, Superior General de
los SCJ, fue
recibido por el Papa Francisco en el Vaticano.
En
este encuentro el Papa Francisco le dijo.
“Y yo te pido muy
insistentemente que promuevas el estudio de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. Os encontraréis en
el corazón del cambio necesario: ¡cambio de la mente y del corazón!”.
Quiero transmitiros
esta recomendación, esperando que el soplo de aire fresco presente en la
Exhortación pueda contribuir a renovar nuestra vida y misión con alegría,
generosidad y esperanza”.
Y
Fernando R. Garrapucho SCJ, delegado nacional de los laicos, nos lo recordó en
su visita a Valencia.
Ambas
reuniones discurrieron de esta manera:
-Oración inicial,
-Charla, impartida por Jesús Valdezate, SCJ,
La exposición de la charla fue fácil de entender, muy amena, distendida
y profunda. Y, como guinda del pastel, Jesús nos transmitió una ilusión
contagiosa.
-Puesta en común, muy
enriquecedora.
De la Charla pongo algunas
pinceladas:

Actitudes previas a su lectura:
- Aprender siempre: “re-aprender”.
- Actitud de ser creativos para avanzar.
- Actitud de festejar con los demás.
- Ser curiosos, apasionados desde el respeto y
la humildad
Fragmentos del texto
1-“… cuando alguien
da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos
abiertos. […] Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos
de acudir a su misericordia. Aquel que nos invitó a perdonar «setenta veces
siete» […] Nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez. Nadie podrá
quitarnos la dignidad
que nos otorga este
amor infinito e inquebrantable. Él nos permite levantar la cabeza y volver a
empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede
devolvernos la alegría.
No huyamos de la
resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase” (EG 3)
2-“«Hijo, en la
medida de tus posibilidades trátate bien […] No te prives de pasar un buen día»
(Eclo 14,11.14). ¡Cuánta ternura paterna se intuye detrás de estas palabras!” (EG
4)
3-El gran riesgo del mundo actual, con
su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza
individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza
de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se
clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no
entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce
alegría de su amor, ya no palpita el
entusiasmo por hacer
el bien.
4-Hay cristianos cuya
opción parece
ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del
mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras.
Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz
que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo.
5-Llegamos a ser plenamente
humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que
nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más
verdadero. Allí está el manantial de la acción evangelizadora. Porque, si alguien
ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener
el deseo de comunicarlo a otros?
6-Tampoco creo que
deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre
todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo. No es conveniente que
el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas
las problemáticas que se plantean en sus territorios. En este sentido, percibo
la necesidad de avanzar en una saludable «descentralización».
7-La comunidad
evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida
cotidiana de los
demás, achica distancias, se abaja hasta la
humillación si es
necesario,
y asume la vida humana, tocando la
carne sufriente de
Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen
así «olor a oveja» y
éstas escuchan su voz.
8-Sueño con una
opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los
estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en
un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la
autopreservación.
La reforma de
estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras,
que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta,
que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca
así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su
amistad..
9-Dado que estoy
llamado a vivir lo que pido a los demás, también
debo pensar en una
conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de Roma, estar abierto a las
sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más
fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la
evangelización.
10--A
los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser
una
sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor
que
nos estimula a hacer el bien posible.
11-Primerear, involucrarse, acompañar,
fructificar y festejar
“La Iglesia en salida
es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que
acompañan, que fructifican y festejan […] La comunidad evangelizadora se mete
con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se
abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando
la carne sufriente de Cristo en el pueblo.
Los evangelizadores
tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz” (EG 24)
12-Prefiero una
Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la
calle, antes que una
Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias
seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada
en una maraña de obsesiones y procedimientos.
13-Una madre de corazón abierto
“La Iglesia «en
salida» es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás
para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo
y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la
ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para
acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del
hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese,
pueda entrar sin dificultad.” (EG 46)
14- “La Iglesia está
llamada a ser siempre la casa abierta del Padre.
Uno de los signos
concretos de esa apertura es tener templos con las puertas abiertas en todas
partes. Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos
pueden integrar la comunidad, y tampoco las puertas de los sacramentos deberían
cerrarse por una razón cualquiera. Esto vale sobre todo cuando se trata de ese
sacramento que es «la puerta», el Bautismo. La Eucaristía, si bien constituye
la plenitud de la vida
sacramental, no es un
premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los
débiles”. (EG 47)
15-Así como el
mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la
vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la
inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de
frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos
en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida
cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del
juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come
al más débil.
16-La cultura
mediática y algunos ambientes intelectuales a veces
transmiten una
marcada desconfianza hacia el mensaje de la Iglesia, y un cierto desencanto.
Como consecuencia, aunque recen, muchos agentes pastorales desarrollan una
especie de complejo de inferioridad que les lleva a relativizar u ocultar su
identidad cristiana y sus convicciones. Se produce entonces un círculo
vicioso, porque así no son felices con lo que son y con lo que hacen, no se
sienten identificados con su misión evangelizadora, y esto debilita la entrega.
Terminan ahogando su
alegría misionera en
una especie de obsesión
por
ser como todos y por tener lo que poseen los demás.
17- ”A veces sentimos la
tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del
Señor.
Pero Jesús quiere que toquemos la miseria
humana, que toquemos la carne sufriente de los demás. Espera que
renunciemos a buscar esos cobertizos personales o comunitarios que nos permiten
mantenernos a distancia del nudo de la tormenta humana, para que aceptemos de
verdad entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la
fuerza de la ternura.
Cuando lo hacemos, la
vida siempre se nos complica maravillosamente y vivimos la intensa experiencia
de ser pueblo, la experiencia de pertenecer a un pueblo”. (EG 270)
18-La Iglesia
reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una
sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen
ser más propias de
las mujeres que de los varones.
Por ejemplo, la
especial atención femenina hacia los otros, que se expresa de un modo
particular, aunque no exclusivo, en la maternidad.
Reconozco con gusto
cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los
sacerdotes, contribuyen al acompañamiento de
personas, de familias
o de grupos y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es
necesario ampliar los espacios para una
presencia
femenina más incisiva en la Iglesia.
19- Queda claro que
Jesucristo no nos quiere príncipes que miran
despectivamente, sino
hombres y mujeres de pueblo.
Ésta no es la opinión
de un Papa ni una opción pastoral entre otras posibles; son indicaciones de
la Palabra de Dios tan claras, directas y contundentes que no necesitan interpretaciones.




No hay comentarios:
Publicar un comentario