18/4/20
Al anochecer de aquel día, discípulos con puertas cerradas-19- Abril - 2020 - 2 Pascua
Reflexión de Carmen Pallarés:
17/4/20
11/4/20
María Magdalena vio la losa quitada del sepulcro- 12 - Abril - 2020 - Domingo de Resurrección A
Reflexión de Carmen Pallarés:
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5/4/20
4/4/20
Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo - 5 - Abril - 2020- Domingo de Ramos A
Reflexión de Carmen Pallarés:
3/4/20
28/3/20
25/3/20
21/3/20
¿Y cómo se te han abierto los ojos?- 22- Marzo- 2020- 4 Cuaresma A
Reflexión de Carmen Pallarés:
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20/3/20
ELEGIR LA ACTITUD ANTE LA PANDEMIA GLOBAL- José Luís Guinot
Valencia 21 de marzo 2020. Semana 1 de aislamiento
Estamos viviendo una
situación excepcional. La pandemia del COVID19 está entrando en nuestras vidas
como un tsunami, que vemos venir, y nos estamos poniendo a salvo en la altura
de nuestras casas, pero sabemos que va a arrasar con mucho de lo que nos rodea.
Las tres últimas generaciones no hemos vivido una guerra global, pero esta
experiencia se va asemejando cada vez más a una guerra, con un frente de
batalla en los hospitales y la relación de caídos que gotea día a día.
Frente a esta enorme
crisis que se avecina el shock es similar al diagnóstico de cáncer, que amenaza
nuestra vida de golpe y podría acabar con ella, que rompe todos nuestros planes
y produce una ruptura biográfica, un alto en el camino. Para muchos quizás por
primera vez se plantea la posibilidad de morir o ver morir a un ser querido. O
ver morir nuestra forma de vida, el trabajo, las ilusiones, los proyectos.
Son muchas las
pérdidas. En la salud en primer lugar, ante el riesgo de contagiarse. A nivel
emocional por la separación obligada, la falta de contacto, los abrazos, los
besos, la distancia. La pérdida social ya se avecina, en puestos de trabajo,
paro, desplome de la economía. El debate intelectual se acrecienta, buscando
culpables, exigiendo responsabilidades, desconfiando de las autoridades, la
pérdida de la confianza. Y por supuesto la pérdida del sentido, en esa
dimensión espiritual que nos caracteriza como seres humanos y que necesita
saber no sólo el por qué sino el para qué todo esto. Dónde nos va a llevar esta
crisis global nunca antes afrontada, qué humanidad va a surgir de esta brutal
experiencia, en qué apoyamos nuestra fe y nuestra esperanza.
Es bueno e inevitable
pararse a reflexionar sobre esta realidad. Como dice Viktor Frankl, no se trata
de preguntarnos qué le pido yo a la vida, sino qué nos pide la vida a cada uno
de nosotros. Se nos puede privar de libertad, de salud, de medios, de
tranquilidad, de proyectos, pero lo que nadie nos puede arrebatar es elegir la
actitud ante la adversidad y el sufrimiento. Tenemos en nuestro interior la
capacidad de decidir cómo quiero yo vivir este periodo de mi vida. Algo que nos
ha dado este frenazo obligado en la actividad diaria es tiempo, de pensar y
encontrarnos a nosotros mismos.
Y ante las crisis,
ante la enfermedad, ante cualquier pérdida, hay varias actitudes. La primera es
la de huida: mejor no pensar en ello, vamos a tomarlo como algo incluso
divertido, me despreocupo, y miro hacia otro lado. A ratos es una actitud
necesaria, hay que tener oasis entre tanta información, hay que reír, bromear,
desprenderme de noticias difíciles de digerir. Pero no nos podemos quedar ahí
todo el tiempo.
Una segunda actitud
es la de amenaza, sabemos que esto va a más, el miedo se apodera y no nos deja
vivir la ansiedad. Me atrapa el móvil y los mensajes, los comunicados,
desconfío de cada persona que me cruzo que puede contagiarme. Perdemos la paz y
no podemos dormir bien, estamos cada vez más preocupados, antes de que pasen
las cosas ya imaginamos escenarios terribles y somos nosotros los que
contagiamos preocupación.
La tercera actitud es
la de pérdida. Ante lo que nos viene encima estamos desbordados, hemos llegado
tarde y mal, ya no hay remedio. Es una postura catastrofista que nos sume en la
depresión, total, qué más da lo que yo haga, si está fuera de mi alcance y la
sociedad va a naufragar, para qué esforzarse. Yo voy a la mía y me olvido de lo
que pueda necesitar el de al lado. Es la peor de las actitudes porque pierde la
esperanza y nubla la capacidad de decidir y actuar.
Hay una actitud menos
dañina que es la resignación. Nos ha tocado, veremos cómo salimos de ésta,
dejemos que los demás hagan lo que puedan. No ve sólo los negros nubarrones,
está dispuesto a aguantar, pero se queda parado sin hacer todo lo que sus
fuerzas y sus condiciones aún le permiten. No colabora activamente.
Para actuar hace
falta un acto de voluntad, una decisión firme y convencida, la actitud de lucha
o de reto. Es sin duda la mejor de las actitudes ante esta crisis. Yo tengo
algo que hacer, debo encontrar qué, preguntarme cada día cual es mi papel desde
mi aislamiento, alzando la vista y buscando las necesidades y carencias de
otros que me necesitan. Existe un sentido, toda situación en la vida, por
difícil que sea, tiene un sentido afirma Viktor Frankl. Su vida en los campos
de concentración demostró que no es sólo un deseo o una utopía sino una
realidad al alcance de cada uno. Puede ser muy duro, para algunos lo va a ser,
pero siempre, siempre hay un motivo para seguir luchando. Unidos venceremos al
virus, se oye estos días. Hay que alzar esa voz y que resuene cada mañana en
nuestras conciencias, en la soledad de nuestras casas.
Para algunos están
llegando momentos de pérdida extrema, con familiares que son positivos y quedan
confinados en habitaciones de hospital donde no se les puede volver a ver en
días, y en ocasiones mueren sin compañía, en soledad. No es la cantidad de
muertes que aún está previsto que ocurran. Por miles que sean, cada año mueren
en España más de cuatrocientas mil personas; millones mueren en todo el mundo
de hambre, guerras y enfermedades evitables en el mundo. Lo que nos afecta es vivirlo
en directo, a través de los medios, y la tremenda igualdad que esta pandemia
provoca, pues no hay dinero que la evite. En estos casos límite, cuando ya nada
más se puede hacer, ya solo queda la última actitud, la de aceptación de lo que
no se puede cambiar. Si algunos de nosotros llegamos a vivir esa experiencia en
la propia familia, contagio, enfermedad, aislamiento, e incluso muerte, junto a
la tristeza inevitable, es posible alcanzar la aceptación de haber hecho todo
lo posible y seguir viviendo por amor a los demás que nos rodean.
Entre la huida, la
amenaza, la depresión y la resignación, la vida nos invita al desafío de
iniciar una nueva forma de hacer las cosas, la solidaridad frente a la
individualidad, la valoración de las pequeñas cosas cotidianas frente al
consumo, el amor frente al egoísmo. Nos espera un mundo diferente cuando el
tsunami pase, cuando la vacuna, que llegará más pronto que tarde, consiga
vencer la pandemia global. Pero todos vamos a salir tocados, nadie quedará
indemne. De cada uno depende elegir su actitud día a día. Es un reto que la
vida nos pone delante. Aceptémoslo, y con la confianza en los que están
luchando en primera fila por vencerlo, y a quienes hemos
de mostrar claramente nuestra gratitud, dejemos abierta la puerta de la
esperanza de ver un mundo mejor que el que habíamos construido hasta ahora.
José Luis Guinot Rodríguez
Médico Oncólogo
Presidente de la Asociación Viktor E Frankl de Valencia
17/3/20
Con ganas de salir- José Luís Munilla, Superior provincial SCJ
Queridos
todos.
Me
piden unas palabras para que aparezcan en nuestra web y si las palabras curasen
me pasaría todas las horas que ahora tengo escribiendo. Ya tenemos ganas de
salir de esta situación y no hemos hecho ni empezar, tampoco sabemos cuánto va
a durar ni cómo salir.
Parece
que todo se cierra, a excepción de lo imprescindible. Se cierra hasta la puerta
de casa para no salir y para que nadie pueda entrar, y ¡cuánto nos está
costando! pues no estamos acostumbrados. La situación del Coronavirus nos va a
remover completamente a todos y a todo lo que hemos estado acostumbrados
durante tanto tiempo.
Me
alegra saber que también está removiendo aquello que ya olvidamos y lo teníamos
como inexistente. Me alegra la oportunidad que nos va a dar toda esta situación
de volver a reactivar lo más sagrado que tenemos los hombres y mujeres de
nuestro siglo XXI, que es nuestra humanidad con sus valores esenciales de
respeto, solidaridad, ayuda, familia, el valor del cuidado de los mayores y más
desprotegidos, el valor del encuentro y la amistad, el valor de las cosas
materiales o de nuestro planeta. ¡Hay que ver lo que es capaz de hacer un virus
tan pequeñito e invisible!
Sin
duda, de esta vamos a salir más humanizados y valorando más las cosas que
habíamos desprestigiado o dejado por el camino de la vida con nuestras prisas.
Todos
estamos comprometidos en la misma lucha y a veces esa lucha solo consistirá en
quedarnos en casa, otras veces en pensar en los que tenemos junto a nosotros, o
en los que están lejos y no podemos hacer nada por ellos. Sin duda, hay otros
que están mirando por todos los demás sin conocerlos y sin que les una ningún
lazo y me refiero a los sanitarios, agentes del orden público, transportistas o
aquellos que les está tocando servir en un supermercado, o una panadería, o en
una residencia de ancianos…
A
todos ellos nuestro agradecimiento sincero de corazón, aunque lo que hagan
nunca se vea recompensado. ¡Gracias amigos, aunque no os conozcamos! Que noble
es vuestra labor y cuanto bien estáis haciendo sirviendo a los demás desde el
riesgo y la generosidad. Por un momento pongámonos en su piel y quizás
descubramos que también nosotros estamos llamados a ayudar desinteresadamente.
Desde
nuestras casas, miremos y quizás encontremos quién nos necesita o a quién
ayudar. Seguro que en tantos días vamos a tener la oportunidad de ejercitarnos.
De
todas formas, os propongo ahora que tenemos tiempo y hemos dejado las prisas
atrás, que encontremos algún momento para decirle a Dios que le necesitamos,
que nos eche una mano a los humanos, que a pesar de nuestros olvidos confiamos
en Él. Oremos pensando sobre todo en los demás, en su salud y bienestar, en sus
situaciones concretas y a veces desesperadas.
Aún
no hemos entrado y ya estamos pensando en salir. Busquemos la parte positiva de
todo esto, y hagamos un esfuerzo por recuperar nuestra esencia de humanidad.
Hagamos lo que nos recomiendan y aconsejan desde las diversas instancias y
¡aguantemos el tirón!, con la esperanza de salir airosos y vencedores.
A
todos os envío un saludo y mi intercesión ante el Dios misericordioso, que nos
ama, aunque en estos momentos, a algunos les sea difícil descubrirlo. ¡Ánimo y
seamos positivos! Decía el refrán que “no hay mal que por bien no venga”.
Seamos valientes y luchemos juntos para poder salir de esta.
José
Luis Munilla
Superior
Provincial
14/3/20
Jesús le dice: Si conocieras quién es el que te pide de beber- 15-3. 2020- 3 Cuaresma A
Reflexión de Carmen Pallarés:
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7/3/20
Éste es mi Hijo, escuchadlo- 8-3. 2020- 2 Cuaresma A
Reflexión de Carmen Pallarés:
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4/3/20
Carta del Padre General SCJ:Cambiar de perspectiva para ver mejor
Carta de Carlos Luis Suárez Codorniú, scj
con motivo del 14 de marzo, aniversario del nacimiento del Padre Dehon
29/2/20
Los reinos del mundo y su gloria te daré, si te postras y me adoras- 1-3-2020- 1 Cuaresma A
Reflexión de Carmen Pallarés:
26/2/20
25/2/20
Cuaresma y pascua dehoniana- #CuaresMásTÚ
Un tiempo para dejar marca en nuestra vida
La Cuaresma se nos presenta, este año, como una nueva oportunidad para “vaciarnos” de todo aquello que nos sobra y que impide, de algún modo, relacionarnos con Dios y con el resto de personas con las que compartimos vida. Pero tenemos la tentación de que ésta sea una Cuaresma más que anotar en nuestra agenda personal. Por eso… ¿por qué no hacer de este tiempo especial un tiempo que deje marca, huella, en nosotros?
Tatuarse la piel...
La campaña parte de un primer “tatuaje”: -yo, +Tú. Con él se pretende centrar uno de los aspectos fundamentales de la Cuaresma: preparar nuestra vida y nuestro corazón a través del esfuerzo, la renuncia a actitudes negativas, el orgullo, el egoísmo para hacer espacio a Dios, el Tú definitivo de nuestras vidas. Cuanto más luchemos contra nuestro egoísmo más creceremos y dejaremos crecer a Dios en nuestra vida.
Las semanas de Cuaresma, en las que el Evangelio del Domingo toma especial importancia, permiten concretar algunos aspectos que nos ayudan en este camino de preparación: la lucha contra el sentimiento de grandeza u orgullo, la comodidad, la crítica destructiva, las dudas que nos impiden caminar, el miedo a lo imposible. Todos nos prepararán al encuentro con Aquel que da sentido a nuestra vida y que nos enseña, en último término, a ser +Corazón para nuestro mundo.
Este será nuestro modo de dar una vuelta más al lema de Más Corazón.
Pincha sobre la foto para materiales para celebrar el tiempo de Cuaresma y Pascua
23/2/20
Carmen Pallarés, nueva Coordinadora Nacional de Laicos Dehonianos
El pasado fin de semana, en la reunión de asuntos internos de los Laicos Dehonianos. durante el III Encuentro de la Familia Dehoniana en Salamanca, ha resultado elegida Carmen Pallarés Gregori, nueva Coordinadora Nacional, tras dos votaciones previas realizadas en los diferentes grupos.
Carmen Pallarés, miembro de los laicos dehonianos desde abril 2003. Es coordinadora del grupo Valencia, Secretaria nacional durante 11 años hasta la fecha, y lleva la difusión, a través del Blog y Facebook, de los laicos dehonianos de España desde hace 10 años.
Sustituye a la, hasta ahora, coordinadora nacional Carmen Portals Gómez, que ha ejercido este servicio durante 11 años siendo también coordinadora del grupo Madrid.
Agradecemos a Carmen Portals Gómez toda su labor realizada.22/2/20
El Padre hace salir su sol sobre malos y buenos
Reflexión de Carmen Pallarés:
Otras reflexiones del evangelio:
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20/2/20
Testimonio de Casi, sobre el III Encuentro Familia Dehoniana
Hola Familia Dehoniana, soy
Casi del grupo de laicos de Alba de Tormes.
Quiero compartir mi
experiencia en el taller “A vino nuevo, odres nuevos”, impartido por el P.
Valeriano.
Me hubiese gustado asistir a
algún taller más, pero elegí este porque me llamó la atención la originalidad y
quería saber como se puede establecer una conexión entre el vino con tantas
connotaciones bíblicas y la vida de fe para poder ser un poco más reparadores.
Éramos unas 15 personas las
que participábamos en el taller, con un ambiente distendido comenzó Valeriano
con una introducción de cómo había surgido la idea. A continuación, nos
presentó a Claudia, un sumiller que con su desparpajo argentino nos hizo entrar
en los aspectos básicos de una cata de vinos y la gran sorpresa fue que Claudia
había hecho una investigación sobre cual podía haber sido el vino que tomaron
Jesús y sus discípulos en la última cena (nos dio una idea de cual podía haber
sido).
Hicimos la cata poniendo en
práctica la lección ofrecida por Claudia.
Valeriano, con su dinamismo,
sencillez y don de palabra nos invitó a reflexionar sobre la elección del vino
para llevarlo a nuestras vidas de fe y reparación. Nos invita a reflexionar con
algunas preguntas.
Gracias Valeriano,
por
compartir y hacernos partícipes de este taller y esta experiencia.
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