Familia Dehoniana

28/12/14

Grupo Valencia: reunión y celebración de la Navidad




El pasado 16 de diciembre, nos reunimos en Esic, el grupo local de laicos dehonianos,  con la ausencia de 5 miembros, por motivos diversos.


-Oración inicial
-Lectura del texto del P Dehon:

“En las palabras “Ecce venio”: Heme aquí, Señor;  y “Ecce ancilla”: He aquí la esclava del Señor se encuentra toda nuestra vocación, nuestro fin,  nuestro deber y nuestras promesas.

En todas las circunstancias, en todos los acontecimientos de nuestra vida presente y futura, el Ecce venio basta, si está en el pensamiento y en el corazón, al mismo tiempo que lo pronuncian nuestros labios.

Ecce venio, aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad; aquí estoy dispuesto a obrar, a emprender, a sufrir lo que quieras, a sacrificar lo que me pidas.
Podemos vivir sin inquietud, ya que la voluntad de Dios se manifiesta a cada instante; y si, a causa de la oscuridad, la incertidumbre llena nuestro espíritu y nuestro corazón, perseveremos con paciencia y con amor en este estado, hasta que la sabiduría y la bondad de Dios se complazcan en hacer que brille de de nuevo su luz.”  (Dir. Esp. 3,8)

- Proclamación de la Palabra

Juan 1,6-8. 19-28 
Lucas 1, 26-38 

 - Reflexión

   Entresaco esta frase del texto de Juan:

 Allanad el camino del Señor»

Tengo que estar atento y agradecido, a las personas que Dios me envía, en distintos momentos de mi vida para que mi ser  se prepare, y para hacer posible mi encuentro personal con Jesucristo.

Si alguien conocido me llama y me dice:
Tengo ganas de verte, quiero estar  contigo. ¿Cuándo podemos quedar?
Quien me llama y solicita estar conmigo, está dispuesto a dejar de lado sus asuntos, para venir a verme.

¿Y yo? ¿Qué tengo que hacer  para preparar el camino  que le lleva a mí, a esa persona? Es decir, para hacer posible que nos encontremos.

Primero responder a esta pregunta ¿Yo quiero?
Las prisas, las múltiples ocupaciones me pueden hacer la vida complicada para encontrarme con el Señor.
Dios me envía mensajeros para que pare, le escuche, y viva, junto a Él, lo verdaderamente auténtico de la vida.

En las relaciones de amistad, entre padres e hijos, entre hermanos, suele ser siempre uno el que tira más del carro de la relación, buscando ese rato de encuentro, de intimidad, de estar simplemente juntos.
Y, ¡cuántas veces no es posible por las múltiples ocupaciones del otro!

Con Jesucristo, tenemos  la suerte, que siempre es Él quien tira del carro.

 - Puesta en común. Fue muy rica e interesante.

Después de la reunión, nos juntamos para celebrar la Navidad, y tomamos un piscolabis con la comida que cada uno aportó.


















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