25/11/14

Discurso íntegro del Papa Francisco en el Parlamento Europeo








Señor Presidente, Señoras y Señores Vicepresidentes,
Señoras y Señores Eurodiputados,
Trabajadores en los distintos ámbitos de este hemiciclo,

Queridos amigos

Les agradezco que me hayan invitado a tomar la palabra ante esta institución fundamental de la vida de la Unión Europea, y por la oportunidad que me ofrecen de dirigirme, a través de ustedes, a los más de quinientos millones de ciudadanos de los 28 Estados miembros a quienes representan. 
Agradezco particularmente a usted, Señor Presidente del Parlamento, las cordiales palabras de bienvenida que me ha dirigido en nombre de todos los miembros de la Asamblea.

Mi visita tiene lugar más de un cuarto de siglo después de la del Papa Juan Pablo II. 
Muchas cosas han cambiado desde entonces, en Europa y en todo el mundo. No existen los bloques contrapuestos que antes dividían el Continente en dos, y se está cumpliendo lentamente el deseo de que «Europa, dándose soberanamente instituciones libres, pueda un día ampliarse a las dimensiones que le han dado la geografía y aún más la historia».1

Junto a una Unión Europea más amplia, existe un mundo más complejo y en rápido movimiento. Un mundo cada vez más interconectado y global, y, por eso, siempre menos «eurocéntrico». Sin embargo, una Unión más amplia, más influyente, parece ir acompañada de la imagen de una Europa un poco envejecida y reducida, que tiende a sentirse menos protagonista en un contexto que la contempla a menudo con distancia, desconfianza y, tal vez, con sospecha.

Al dirigirme hoy a ustedes desde mi vocación de Pastor, deseo enviar a todos los ciudadanos europeos un mensaje de esperanza y de aliento. 

Un mensaje de esperanza basado en la confianza de que las dificultades puedan convertirse en fuertes promotoras de unidad, para vencer todos los miedos que Europa – junto a todo el mundo – está atravesando. 
Esperanza en el Señor, que transforma el mal en bien y la muerte en
vida.

Un mensaje de aliento para volver a la firme convicción de los Padres fundadores de la Unión Europea, los cuales deseaban un futuro basado en la capacidad de trabajar juntos para superar las divisiones, favoreciendo la paz y la comunión entre todos los pueblos del Continente.

En el centro de este ambicioso proyecto político se encontraba la confianza en el hombre, no tanto como ciudadano o sujeto económico, sino en el hombre como persona dotada de una dignidad trascendente.

Quisiera subrayar, ante todo, el estrecho vínculo que existe entre estas dos palabras: «dignidad» y «trascendente».

La «dignidad» es la palabra clave que ha caracterizado el proceso de recuperación en la segunda postguerra. 
Nuestra historia reciente se distingue por la indudable centralidad de la promoción de la dignidad humana contra las múltiples violencias y discriminaciones, que no han faltado, tampoco en Europa, a lo largo de los siglos. 
La percepción de la importancia de los derechos humanos nace precisamente como resultado de un largo camino, hecho también de muchos sufrimientos y sacrificios, que ha contribuido a formar la conciencia del valor de cada persona humana, única e irrepetible. 
Esta conciencia cultural encuentra su fundamento no sólo en los eventos históricos, sino, sobre todo, en el pensamiento europeo, caracterizado por un rico encuentro, cuyas múltiples y lejanas fuentes provienen de Grecia y Roma, de los ambientes celtas, germánicos y eslavos, y del cristianismo que los marcó profundamente,2 dando lugar al concepto de «persona».

Hoy, la promoción de los derechos humanos desempeña un papel central en el compromiso de la Unión Europea, con el fin de favorecer la dignidad de la persona, tanto en su seno como en las relaciones con los otros países. Se trata de un compromiso importante y admirable, pues persisten demasiadas situaciones en las que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar la concepción, la configuración y la utilidad, y que después pueden ser desechados cuando ya no sirven, por ser débiles, enfermos o ancianos.

Efectivamente, 
¿qué dignidad existe cuando falta la posibilidad de expresar libremente el propio pensamiento o de profesar sin constricción la propia fe religiosa? 
¿Qué dignidad es posible sin un marco jurídico claro, que limite el dominio de la fuerza y haga prevalecer la ley sobre la tiranía del poder? 
¿Qué dignidad puede tener un hombre o una mujer cuando es objeto de todo tipo de discriminación? 
¿Qué dignidad podrá encontrar una persona que no tiene qué comer o el mínimo necesario para vivir o, todavía peor, el trabajo que le otorga dignidad?

Promover la dignidad de la persona significa reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos aún, en beneficio de intereses económicos.

Es necesario prestar atención para no caer en algunos errores que pueden nacer de una mala comprensión de los derechos humanos y de un paradójico mal uso de los mismos. 

Existe hoy, en efecto, la tendencia hacia una reivindicación siempre más amplia de los derechos individuales, que esconde una concepción de persona humana desligada de todo contexto social y antropológico, casi como una «mónada» (μονάς), cada vez más insensible a las otras «mónadas» de su alrededor. 
Parece que el concepto de derecho ya no se asocia al de deber, igualmente esencial y complementario, de modo que se afirman los derechos del individuo sin tener en cuenta que cada ser humano está unido a un contexto social, en el cual sus derechos y deberes están conectados a los de los demás y al bien común de la sociedad misma.

Considero por esto que es vital profundizar hoy en una cultura de los derechos humanos que pueda unir sabiamente la dimensión individual, o mejor, personal, con la del bien común, con ese «todos nosotros» formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social.3 
En efecto, si el derecho de cada uno no está armónicamente ordenado al bien más grande, termina por concebirse sin limitaciones y, consecuentemente, se transforma en fuente de conflictos y de violencias.

Así, hablar de la dignidad trascendente del hombre, significa apelarse a su naturaleza, a su innata capacidad de distinguir el bien del mal, a esa «brújula» inscrita en nuestros corazones y que Dios ha impreso en el universo creado;4 significa sobre todo mirar al hombre no como un absoluto, sino como un ser relacional. 

Una de las enfermedades que veo más extendidas hoy en Europa es la soledad, propia de quien no tiene lazo alguno. Se ve particularmente en los ancianos, a menudo abandonados a su destino, como también en los jóvenes sin puntos de referencia y de oportunidades para el futuro; se ve igualmente en los numerosos pobres que pueblan nuestras ciudades y en los ojos perdidos de los inmigrantes que han venido aquí en busca de un futuro mejor.

Esta soledad se ha agudizado por la crisis económica, cuyos efectos perduran todavía con consecuencias dramáticas desde el punto de vista social. Se puede constatar que, en el curso de los últimos años, junto al proceso de ampliación de la Unión Europea, ha ido creciendo la desconfianza de los ciudadanos respecto a instituciones consideradas distantes, dedicadas a establecer reglas que se sienten lejanas de la sensibilidad de cada pueblo, e incluso dañinas.

Desde muchas partes se recibe una impresión general de cansancio y de envejecimiento, de una Europa anciana que ya no es fértil ni vivaz. Por lo que los grandes ideales que han inspirado Europa parecen haber perdido fuerza de atracción, en favor de los tecnicismos burocráticos de sus instituciones.

A eso se asocian algunos estilos de vida un tanto egoístas, caracterizados por una opulencia insostenible y a menudo indiferente respecto al mundo circunstante, y sobre todo a los más pobres. Se constata amargamente el predominio de las cuestiones técnicas y económicas en el centro del debate político, en detrimento de una orientación antropológica auténtica.5 

El ser humano corre el riesgo de ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo para ser utilizado, de modo que – lamentablemente lo percibimos a menudo –, cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo se la descarta sin tantos reparos, como en el caso de los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los niños asesinados antes de nacer.

Este es el gran equívoco que se produce «cuando prevalece la absolutización de la técnica»,6 que termina por causar «una confusión entre los fines y los medios».7 
Es el resultado inevitable de la «cultura del descarte» y del «consumismo exasperado». 

Al contrario, afirmar la dignidad de la persona significa reconocer el valor de la vida humana, que se nos da gratuitamente y, por eso, no puede ser objeto de intercambio o de comercio. 
Ustedes, en su vocación de parlamentarios, están llamados también a una gran misión, aunque pueda parecer inútil:
Preocuparse de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la «cultura del descarte». 
Cuidar de la fragilidad de las personas y de los pueblos significa proteger la memoria y la esperanza; significa hacerse cargo del presente en su situación más marginal y angustiante, y ser capaz de dotarlo de dignidad.8

Por lo tanto, ¿cómo devolver la esperanza al futuro, de manera que, partiendo de las jóvenes generaciones, se encuentre la confianza para perseguir el gran ideal de una Europa unida y en paz, creativa y emprendedora, respetuosa de los derechos y consciente de los propios deberes? Para responder a esta pregunta, permítanme recurrir a una imagen. 

Uno de los más célebres frescos de Rafael que se encuentra en el Vaticano representa la Escuela de Atenas. En el centro están Platón y Aristóteles. El primero con el dedo apunta hacia lo alto, hacia el mundo de las ideas, podríamos decir hacia el cielo; el segundo tiende la mano hacia delante, hacia el observador, hacia la tierra, la realidad concreta. 

Me parece una imagen que describe bien a Europa en su historia, hecha de un permanente encuentro entre el cielo y la tierra, donde el cielo indica la apertura a lo trascendente, a Dios, que ha caracterizado desde siempre al hombre europeo, y la tierra representa su capacidad práctica y concreta de afrontar las situaciones y los problemas.

El futuro de Europa depende del redescubrimiento del nexo vital e inseparable entre estos dos elementos. Una Europa que no es capaz de abrirse a la dimensión trascendente de la vida es una Europa que corre el riesgo de perder lentamente la propia alma y también aquel «espíritu humanista» que, sin embargo, ama y defiende.

Precisamente a partir de la necesidad de una apertura a la trascendencia, deseo afirmar la centralidad de la persona humana, que de otro modo estaría en manos de las modas y poderes del momento. 
En este sentido, considero fundamental no sólo el patrimonio que el cristianismo ha dejado en el pasado para la formación cultural del continente, sino, sobre todo, la contribución que pretende dar hoy y en el futuro para su crecimiento. 

Dicha contribución no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Unión, sino que es un enriquecimiento. 
Nos lo indican los ideales que la han formado desde el principio, como son: la paz, la subsidiariedad, la solidaridad recíproca y un humanismo centrado sobre el respeto de la dignidad de la persona.

Por ello, quisiera renovar la disponibilidad de la Santa Sede y de la Iglesia Católica, a través de la Comisión de las Conferencias Episcopales Europeas (COMECE), para mantener un diálogo provechoso, abierto y trasparente con las instituciones de la Unión Europea. Estoy igualmente convencido de que una Europa capaz de apreciar las propias raíces religiosas, sabiendo aprovechar su riqueza y potencialidad, puede ser también más fácilmente inmune a tantos extremismos que se expanden en el mundo actual, también por el gran vacío en el ámbito de los ideales, como lo vemos en el así llamado Occidente, porque «es precisamente este olvido de Dios, en lugar de su glorificación, lo que engendra la violencia».9

A este respecto, no podemos olvidar aquí las numerosas injusticias y persecuciones que sufren cotidianamente las minorías religiosas, y particularmente cristianas, en diversas partes del mundo. Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos.

El lema de la Unión Europea es Unidad en la diversidad, pero la unidad no significa uniformidad política, económica, cultural, o de pensamiento. En realidad, toda auténtica unidad vive de la riqueza de la diversidad que la compone: como una familia, que está tanto más unida cuanto cada uno de sus miembros puede ser más plenamente sí mismo sin temor. 

En este sentido, considero que Europa es una familia de pueblos, que podrán sentir cercanas las instituciones de la Unión si estas saben conjugar sabiamente el anhelado ideal de la unidad, con la diversidad propia de cada uno, valorando todas las tradiciones; tomando conciencia de su historia y de sus raíces; liberándose de tantas manipulaciones y fobias. 

Poner en el centro la persona humana significa sobre todo dejar que muestre libremente el propio rostro y la propia creatividad, sea en el ámbito particular que como pueblo.

Por otra parte, las peculiaridades de cada uno constituyen una auténtica riqueza en la medida en que se ponen al servicio de todos. Es preciso recordar siempre la arquitectura propia de la Unión Europea, construida sobre los principios de solidaridad y subsidiariedad, de modo que prevalezca la ayuda mutua y se pueda caminar, animados por la confianza recíproca.

En esta dinámica de unidad-particularidad, se les plantea también, Señores y Señoras Eurodiputados, la exigencia de hacerse cargo de mantener viva la democracia de los pueblos de Europa. No se nos oculta que una concepción uniformadora de la globalidad daña la vitalidad del sistema democrático, debilitando el contraste rico, fecundo y constructivo, de las organizaciones y de los partidos políticos entre sí. 
De esta manera se corre el riesgo de vivir en el reino de la idea, de la mera palabra, de la imagen, del sofisma… y se termina por confundir la realidad de la democracia con un nuevo nominalismo político. 

Mantener viva la democracia en Europa exige evitar tantas «maneras globalizantes» de diluir la realidad: los purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin bondad, los intelectualismos sin sabiduría.10

Mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real – fuerza política expresiva de los pueblos – sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece.

Dar esperanza a Europa no significa sólo reconocer la centralidad de la persona humana, sino que implica también favorecer sus cualidades. Se trata por eso de invertir en ella y en todos los ámbitos en los que sus talentos se forman y dan fruto. 

El primer ámbito es seguramente el de la educación, a partir de la familia, célula fundamental y elemento precioso de toda sociedad. 
La familia unida, fértil e indisoluble trae consigo los elementos fundamentales para dar esperanza al futuro. 
Sin esta solidez se acaba construyendo sobre arena, con graves consecuencias sociales. 
Por otra parte, subrayar la importancia de la familia, no sólo ayuda a dar perspectiva y esperanza a las nuevas generaciones, sino también a los numerosos ancianos, muchas veces obligados a vivir en condiciones de soledad y de abandono porque no existe el calor de un hogar familiar capaz de acompañarles y sostenerles.

Junto a la familia están las instituciones educativas: las escuelas y universidades. La educación no puede limitarse a ofrecer un conjunto de conocimientos técnicos, sino que debe favorecer un proceso más complejo de crecimiento de la persona humana en su totalidad. 
Los jóvenes de hoy piden poder tener una formación adecuada y completa para mirar al futuro con esperanza, y no con desilusión. 

Numerosas son las potencialidades creativas de Europa en varios campos de la investigación científica, algunos de los cuales no están explorados todavía completamente. Baste pensar, por ejemplo, en las fuentes alternativas de energía, cuyo desarrollo contribuiría mucho a la defensa del ambiente.

Europa ha estado siempre en primera línea de un loable compromiso en favor de la ecología. En efecto, esta tierra nuestra necesita de continuos cuidados y atenciones, y cada uno tiene una responsabilidad personal en la custodia de la creación, don precioso que Dios ha puesto en las manos de los hombres. 

Esto significa, por una parte, que la naturaleza está a nuestra disposición, podemos disfrutarla y hacer buen uso de ella; por otra parte, significa que no somos los dueños. Custodios, pero no dueños. 
Por eso la debemos amar y respetar. 
«Nosotros en cambio nos guiamos a menudo por la soberbia de dominar, de poseer, de manipular, de explotar; no la “custodiamos”, no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que hay que cuidar».11 

Respetar el ambiente no significa sólo limitarse a evitar estropearlo, sino también utilizarlo para el bien. 
Pienso sobre todo en el sector agrícola, llamado a dar sustento y alimento al hombre. 
No se puede tolerar que millones de personas en el mundo mueran de hambre, mientras toneladas de restos de alimentos se desechan cada día de nuestras mesas. 

Además, el respeto por la naturaleza nos recuerda que el hombre mismo es parte fundamental de ella. Junto a una ecología ambiental, se necesita una ecología humana, hecha del respeto de la persona, que hoy he querido recordar dirigiéndome a ustedes.

El segundo ámbito en el que florecen los talentos de la persona humana es el trabajo. 
Es hora de favorecer las políticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo. 
Esto implica, por un lado, buscar nuevos modos para conjugar la flexibilidad del mercado con la necesaria estabilidad y seguridad de las perspectivas laborales, indispensables para el desarrollo humano de los trabajadores; 
por otro lado, significa favorecer un adecuado contexto social, que no apunte a la explotación de las personas, sino a garantizar, a través del trabajo, la posibilidad de construir una familia y de educar los hijos.

Es igualmente necesario afrontar juntos la cuestión migratoria. 
No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio. 
En las barcazas que llegan cotidianamente a las costas europeas hay hombres y mujeres que necesitan acogida y ayuda. 

La ausencia de un apoyo recíproco dentro de la Unión Europea corre el riesgo de incentivar soluciones particularistas del problema, que no tienen en cuenta la dignidad humana de los inmigrantes, favoreciendo el trabajo esclavo y continuas tensiones sociales. 

Europa será capaz de hacer frente a las problemáticas asociadas a la inmigración si es capaz de proponer con claridad su propia identidad cultural y poner en práctica legislaciones adecuadas que sean capaces de tutelar los derechos de los ciudadanos europeos y de garantizar al mismo tiempo la acogida a los inmigrantes; si es capaz de adoptar políticas correctas, valientes y concretas que ayuden a los países de origen en su desarrollo sociopolítico y a la superación de sus conflictos internos – causa principal de este fenómeno –, en lugar de políticas de interés, que aumentan y alimentan estos conflictos. 
Es necesario actuar sobre las causas y no solamente sobre los efectos.


Señor Presidente, Excelencias, Señoras y Señores Diputados:

Ser conscientes de la propia identidad es necesario también para dialogar en modo propositivo con los Estados que han solicitado entrar a formar parte de la Unión en el futuro.

Pienso sobre todo en los del área balcánica, para los que el ingreso en la Unión Europea puede responder al ideal de paz en una región que ha sufrido mucho por los conflictos del pasado. 

Por último, la conciencia de la propia identidad es indispensable en las relaciones con los otros países vecinos, particularmente con aquellos de la cuenca mediterránea, muchos de los cuales sufren a causa de conflictos internos y por la presión del fundamentalismo religioso y del terrorismo internacional.

A ustedes, legisladores, les corresponde la tarea de custodiar y hacer crecer la identidad europea, de modo que los ciudadanos encuentren de nuevo la confianza en las instituciones de la Unión y en el proyecto de paz y de amistad en el que se fundamentan. Sabiendo que «cuanto más se acrecienta el poder del hombre, más amplia es su responsabilidad individual y colectiva».12 
Les exhorto, pues, a trabajar para que Europa redescubra su alma buena.

Un autor anónimo del s. II escribió que «los cristianos representan en el mundo lo que el alma al cuerpo».13 La función del alma es la de sostener el cuerpo, ser su conciencia y la memoria histórica. Y dos mil años de historia unen a Europa y al cristianismo. Una historia en la que no han faltado conflictos y errores, pero siempre animada por el deseo de construir para el bien. 
Lo vemos en la belleza de nuestras ciudades, y más aún, en la de múltiples obras de caridad y de edificación común que constelan el Continente. 

Esta historia, en gran parte, debe ser todavía escrita. Es nuestro presente y también nuestro futuro. Es nuestra identidad. Europa tiene una gran necesidad de redescubrir su rostro para crecer, según el espíritu de sus Padres fundadores, en la paz y en la concordia, porque ella misma no está todavía libre de conflictos.

Queridos Eurodiputados, ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables; la Europa que abrace con valentía su pasado, y mire con confianza su futuro para vivir plenamente y con esperanza su presente. 

Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre sí misma, para suscitar y promover una Europa protagonista, transmisora de ciencia, arte, música, valores humanos y también de fe. 
La Europa que contempla el cielo y persigue ideales; 
la Europa que mira, defiende y tutela al hombre; 
la Europa que camina sobre la tierra segura y firme, precioso punto de referencia para toda la humanidad.

Gracias.

17/11/14

Madrid: reunión del grupo local




El pasado día 13, se reunió el grupo de Madrid.
Se trató sobre la misericordia.

Somos los cristianos hijos del amor del Padre al Hijo.




14/11/14

Encuentro nacional en Ciempozuelos: Adoración







Foto del Sagrario de la Capilla de Ciempozuelos.


Dado que todo el día giró alrededor de la Misericordia, de nuestro Padre, 

también la oración habla de la Misericordia.




13/11/14

Eco del Encuentro- Andrés Merchan





Pequeños apuntes del encuentro celebrado en Madrid, los días  7, 8 y 9 de Noviembre de 2.014.



Una de las conclusiones que he sacado de este encuentro, es que la MISERICORDIA es una de las claves en la vida del cristiano.
Decía S. Juan XXIII que la misericordia es uno de los nombres más bonitos que se le pueden dar a Dios.
En verdad que lo es; es imposible que en este mundo en el que vivimos, se pueda vivir sin la misericordia.

En uno de los momentos me llegué a preguntar ¿De qué color es la piel de Dios? llegando a la conclusión, como decía cierta canción :
De qué color es la piel de Dios, de qué color es la piel de Dios , y contestaba: Dice verde , amarilla, roja y blanca es, todos son iguales a los ojos de Dios. Dios no tiene color.

Dentro de cada una de nuestras vidas, hay muchas cosas que nos faltan; pero lo más importante es tener siempre la presencia de Dios. Dicha vida puede ser más o menos sociable, pero con la presencia de Él, todos salimos ganando.

Durante estos días he tenido la sensación, de que estaba arropado por todos los que por unas circunstancias u otras no habéis podido estar presentes. 
En fin, todo ha sido aprender de todos, esperando que llegue otro encuentro o Pascua, para veros y poder disfrutar de vuestra presencia, vuestra enseñanza y sentirme a gusto.
Esta vez dándome cuenta de que Dios es misericordioso, y la siguiente aprendiendo más de Dios y de vosotros.

No quiero terminar este sencillo comentario, sin hacer referencia, a las tres personas, que nos ofrecieron  o,  mejor dicho, nos animaron a seguir profundizando, en la fe y en la misericordia de Dios.
Estas fueron: Valeriano Gómez, scj, nos habló de la Misericordia; Maria Fernanda Lacilla, misionera Idente, habló  sobre Todos Hijos de Dios Padre; e Inés Serrano, joven laica , que nos habló sobre Misericordia y comunidad cristiana.

Por si esto fuera poco, tuvimos la suerte,  de vernos agraciados con la presencia de Jose Luis Munilla, scj, Superior  Provincial, al que todos conocemos. Nos dirigió unas palabras y además presidió la Santa Misa de despedida, en unión de Pedro  Verdú, scj, y de Fernando Garrapucho, scj.


 Gracias, Gracias.

Andrés  Merchan.
Laico dehoniano, del grupo Madrid.

28/10/14

Valencia: Reunión grupo local de laicos dehonianos





El pasado martes, día 21 de octubre del 2014, nos reunimos el grupo local de laicos dehonianos en los locales de Esic, como es habitual.
Fuimos 14 los asistentes y faltaron varias personas por distintos motivos.

Se comentó el horario y contenido del próximo  Encuentro nacional en Ciempozuelos.

Reflexionamos el tema 1 del Iter formativo dehoniano:
¿Quiénes somos?


1-   Inicio con un canto de un poema de Teresa de Jesús.
2-   Proclamación de la Palabra
3-   La animadora hizo un resumen de la reflexión de ese texto evangélico.
4-   Puesta en común
5-   Proclamación de los textos del Padre Dehon.
6-   Puesta en común.
7-   Oración final: 
Se entregó un icono de Jesucristo a cada uno
Se inició con el canto de Ain Karem : “No tengas miedo”



Una vez al mes, seguiremos el iter formativo.

El mes de noviembre nos reuniremos el  día 18, a las 20 h. 
Proclamaremos y reflexionaremos estos dos textos:
Mateo 25,14-30  y Mateo 25,31-46.
(Son los textos evangélicos del domingo anterior y el del domingo siguiente a la reunión.)

El sábado 29: Retiro de Adviento










27/10/14

Alba-Salamanca: Reunión del grupo local de laicos dehonianos






​El jueves, 23 de octubre de 2014, tuvimos el segundo encuentro del grupo de Laicos Salamanca - Alba de Tormes.
Este segundo encuentro se dedicó a informar y organizar el encuentro de Laicos que tendremos en Ciempozuelos (Madrid).
También se presentó, se entregó el ITER Formativo para la reflexión y formación durante este curso 2014-15.

Finalizó dicho encuentro con una Adoración Eucarística.






22/10/14

Alba de Tormes: reunión del grupo local de laicos dehonianos






ACTA DE LA REUNIÓN

En San Jerónimo Alba de Tormes, Jueves 9 de octubre del  2014.

Hoy a las 21,30 horas y después del verano se inicia un nuevo curso 2014-2015 con la presencia de José, Pili, Pere, Berna, Leo, Esperanza, Mª Carmen, Dioni, Yoli, Sera, Ramón, P.Fernando y un presente.

En primer lugar, Ramón, ahora como delegado local scj, nos presenta al P. Fernando Rodríguez Garrapucho, scj. Recientemente nombrado Delegado Provincial de laicos dehonianos de la provincia española por el P. Provincial José Luis Munilla y su Consejo . Fernando nos comenta que recién llegado mostrará su disponibilidad y su espíritu abierto para estar en permanente escucha para asimilar aquello que el grupo le pueda transmitir y sus líneas de actuación serán: apostar por la formación, acompañamiento, visitas, coordinación, etc. Etc.,…

Posteriormente, Ramón nos comunica que Javier López scj es el elegido en la comunidad del Fray Luis de León para ser el delegado local de los scj, el P.Lorenzo en la comunidad de Puente la Reina, en Valencia José Antonio Casalé, en Novelda además de P. Pedro, también Antonio.

         La dinámica del grupo de Alba de Tormes y Salamanca seguirá teniendo los encuentros cada quince días, dos en Alba y uno en Salamanca.

         A nivel formativo sería bueno trabajar el itinerario formativo para los laicos dehonianos: “Con Dehon en siglo XXI” “Amados por Dios, en comunión, para la vida del mundo”. Primer año: Familiaridad con la vida dehoniana.

El próximo encuentro nacional será en Ciempozuelos –Madrid- los días 7,8, 9 noviembre donde se espera la presencia del P. Provincial si sus obligaciones se lo permiten.
El próximo año 2015 habrá Pascua dehoniana.
Y el siguiente encuentro nacional se celebrará en Alba de Tormes con motivo del V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa y para visitar las Edades del Hombre en esta localidad.

         Agenda de los próximos encuentros del año 2014:
Jueves 23 de octubre: Adoración. Entrega del material del Iter Formativo.
Jueves 13 de noviembre: Salamanca. Tema I: ¿Quiénes somos? Presenta: J.Carlos
Jueves 27 de noviembre: Alba de Tormes. Tema II: La vida como don. Presenta: Pere.
Jueves 11 de diciembre: Alba de Tormes. Tema III: La vocación bautismal. Presenta: Berna.
Viernes 12 de diciembre: Reunión lúdico-festiva. Por determinar.
        
Y finalizamos la reunión a las 22,30 dando la bienvenida y agradeciendo la presencia entre nosotros del P. Fernando Rodríguez.


         Doy fe, Juan Carlos Corral.







18/10/14

Valencia: la imagen peregrina de la Virgen de Fátima en la parroquia dehoniana.





La parroquia dehoniana de San Francisco Javier, en Valencia, acoge a la imagen de la Virgen Peregrina de Fátima.






Jesús,
al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, 
dijo a su madre: 


Mujer, ahí, tienes a tu hijo

Luego dijo al discípulo: 
Ahí tienes a tu madre

16/10/14

Tertulia: El Domund, al descubierto







La unidad de la Iglesia en la lucha contra el hambre fue ayer subrayada en la tertulia de "El Domund, al descubierto". En el marco de la campaña internacional de "Una sola familia humana, alimentos para todos" y en la recta final del Domund; cinco instituciones católicas - Cáritas, Manos Unidas, CONFER, REDES y OMP- explicaron cómo trabajan contra el hambre.

El acto fue moderado por la periodista Cristina López Schlichting y presidido por el secretario de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo.



Cada uno desde su especificidad, pero siempre en comunión. Así se ha presentado la acción de la Iglesia en la lucha contra el hambre, que afecta a 1.300 millones de personas en el mundo. 

Las instituciones católicas representan a miles de voluntarios que entregan en silencio su vida. "Tenéis todo nuestro apoyo", afirmó Gil Tamayo, secretario general de la CEE, quien alabó el trabajo caritativo de la Iglesia, y afirmó que los misioneros son un claro ejemplo de la "Iglesia en salida" que quiere el Papa Francisco, ya que unen la evangelización a la caridad y van más allá de la autopreservación. "Actualmente producimos, distribuimos y consumimos a espaldas de muchísima gente", afirmó Schlichting, moderadora del acto, y denunció la indiferencia occidental ante los problemas de África, especialmente de actualidad, en la crisis del ébola. "Ante vosotros tenéis lo mejor de España", afirmó al presentar a los participantes de la tertulia.

La primera institución en intervenir fue Cáritas Española, representada por Pilar Barrio, coordinadora del Equipo de Europa, MONA y Asia, en el Área de Cooperación Internacional de la organización. Barrio explicó la especificidad de Cáritas en la lucha contra el hambre, y destacó el trabajo de los 78.000 voluntarios en España y la presencia de la institución en 40 países, con proyectos de emergencia y de desarrollo, inspirados en la Doctrina Social de la Iglesia. "¿Hay dos Iglesias? ¡No! Trabajamos como una sola familia humana; los voluntarios de Cáritas son la gente de las parroquias", afirmó. Además, explicó que Cáritas fortalece la Iglesia local: "Trabajamos como Iglesia, y como Iglesia nos quedamos".

A continuación, María González Dyne, responsable de la Secretaría del Área de Proyectos de Promoción y Desarrollo de Manos Unidas, explicó cómo la ONG lleva 55 años en guerra contra el hambre, y denunció que 1.400 millones de personas en el mundo viven en la pobreza -también en los países del norte-, mientras que se desperdicia el 30% de los alimentos. La forma de actuar de Manos Unidas es a través de diversos proyectos en todo el planeta, que buscan ir a la raíz del problema de la pobreza, con el eje transversal de la ayuda a la mujer. "Ponemos la confianza en pequeños sueños, para abrir caminos", explicó González Dyne.
La CONFER es una representación de todas las Congregaciones Religiosas, a las que pertenecen la mayoría de los misioneros españoles. Celia Macho, responsable del área de Misión y Cooperación de la institución, explicó que los misioneros no eligen su destino, sino que son enviados por la Iglesia de origen, y asumen su destino como "Tierra prometida". Desde su testimonio como misionera en Uganda afirmó que "hoy los misioneros estamos llamados a ser ruedas de repuesto", ante el mayor protagonismo de la Iglesia local. Subrayó que los misioneros hacen de todo, y tienen que estar preparados en lenguas, educación, salud, servicios sociales.

OMP, representado por Dora Rivas -responsable de la comunicación con los misioneros y de la base de datos-, subrayó su especificidad de evangelización, esencial para la lucha contra el hambre. "Solo la Buena Noticia puede cambiar los corazones, y gracias a este cambio se puede combatir el hambre". Explicó la unidad que existe entre la evangelización y la caridad, y puso ejemplos concretos de misioneros que hacen carne esta unidad. Rivas explicó que en OMP las ayudas no son unidireccionales de los ricos a los pobres, sino que todos los países del mundo aportan lo que pueden al Domund, y forman un Fondo Universal de Solidaridad. Puso como ejemplo Sierra Leona, que, aunque recibió 270.000? en 2013, aportó ese mismo año 16.500?, una cifra nada desdeñable para el PIB del país. "Nadie es tan rico que no necesite nada; ni tan pobre que no pueda dar nada", concluyó.

Por último, Antonio Rivas, coordinador del Área de Formación de la Fundación Amaranta, representó a REDES (Red de Entidades para el Desarrollo Solidario). Esta organización agrupa a las ONGD ligadas a las instituciones católicas, y a otras instituciones, en su mayoría de inspiración cristiana que trabajan juntas para ser más eficaces. Subrayó la necesidad de la formación en el voluntariado, ya que para ir a ayudar es necesario dejar atrás los esquemas mentales y los prejuicios que se tienen. Hizo hincapié en la importancia del seguimiento posterior del voluntariado. "Las causas de la pobreza no están en los pobres. Hay que empaparse allí para volver a España y comenzar el voluntariado con mayúsculas", afirmó.

La tertulia concluyó con un ameno debate en el que los asistentes agradecieron la muestra de unidad de la Iglesia, y corroboraron el trabajo de los misioneros en la lucha contra el hambre. Enrique Figaredo, prefecto apostólico de Battambang -Camboya- se encargó de la oración final, y sorprendió a todos con la intervención de un coro de jóvenes camboyanos.

Para ver el vídeo:




9/10/14

Valencia: Reunión del grupo local de laicos dehonianos





El martes, día 7 de octubre, nos reunimos por primera vez, tras el verano, el grupo local. 
Tenemos novedades.
José Antonio Casalé, SCJ,  es nuestro delegado SCJ., sustituyendo a José Luís Munilla, SCJ, que en la actualidad es el  Superior Provincial SCJ de la provincia de España.
Y se han incorporado 4 nuevos miembros para conocernos y, lo mejor, para compartir la fe y conocer a Jesucristo.

Ayer asistimos 18 personas, y faltaron 4, por motivos de salud.

Comenzamos con una oración inicial, y después cada uno de los asistentes se presentó..
Se expuso el plan del grupo para este curso.
Nos reuniremos, como siempre, dos veces al mes.
Una reunión será para reflexionar el Iter formativo dehoniano, y la otra, para reflexionar la Palabra, a nuestro estilo.

Ayer  reflexionamos sobre los textos evangélicos del domingo anterior y el siguiente a la reunión.
Tras la lectura de unas frases del padre Dehon, se proclamó la Palabra.
Después se  desmenuzó la Palabra,  reflexionando sobre ella.
Hubo una interesante puesta en común.
Finalizamos con una oración.

Se entregó el primer tema  del Iter formativo, que reflexionaremos dentro de 15 días,  para que cada uno lo lea en casa, con el fin de sacar más provecho a nuestras reuniones.





En la foto falta uno de los asistentes, que se marchó unos minutos antes.Emoji

4/10/14

Familia Dehoniana: Encuentro de Justicia y Paz, en Quito







Catorce religiosos y dos laicos dehonianos, provenientes de Argentina, España, Brasil, Chile, Ecuador y Venezuela, convocados por el deseo de profundizar en la dimensión social del carisma dehoniano, se reunieron en Quito, del 22 al 26 de septiembre de 2014,  para reflexionar, aprender y buscar nuevas vías para la justicia y la paz en su continente latinoamericano

Este encuentro es fruto del deseo de los superiores latinoamericanos que en noviembre de 2013 en Roma decidieron llevarlo a cabo.
Se realizó un análisis de la realidad socio-política en América Latina.
Esta cuestión ha estado muy presente en la política latinoamericana la cual, al amparo de la pobreza y el sentimiento religioso del pueblo, ha producido un mesianismo político en el que están arraigados la mayoría de estos países.

Además, se trató muy de cerca la opción por los pobres que ha estado muy presente en el caminar de la Iglesia latinoamericana desde la Conferencia del episcopado en Medellín hasta Aparecida.
Es una opción al estilo de Jesús.
La llamada de Dios exige la entrega al servicio del ser humano en especial a los marginados.
La figura del Papa Francisco con sus palabras y gestos les ha hecho presentes el gran valor evangélico de la pobreza y el compromiso por la justicia social y la paz.

Finalmente, trataron el compromiso social de su carisma dehoniano. Reflexionaron sobre cómo el compromiso social no está justificado sólo con las obras sociales que se realizan, ni éstas deben ser fruto meramente de iniciativas particulares. El compromiso social está en la raíz de su ser como dehonianos.

Este Encuentro estuvo enriquecido con los talleres prácticos sobre trata de personas, minería y ecología, niños de la calle, refugiados e inmigrantes. Temas muy antiguos y a la vez actuales que deberán ser tratados con nuevas propuestas para iniciar un nuevo camino en el apostolado social.






2/10/14

Familia Dehoniana: Antonio García Rogado, SCJ, profesa sus votos perpetuos.





El  sábado 27 de septiembre, en la Parroquia Ntra. Sra. de los Dolores de Salamanca, Antonio García Rogado profesó sus votos perpetuos en la Congregación de los SCJ

El acto se celebró con una Eucaristía, presidida por  el Superior  Provincial, José Luís Munilla Martínez, SCJ. Estuvo acompañado por un grupo grande de religiosos SCJ, así como por familiares y amigos.

 

Durante la celebración también se realizó la conmemoración de los 50 años de la ordenación sacerdotal de Simón Reyes, SCJ,  Angel Ezcurra, SCJ, Victorio Almodóvar, SCJ  y Evaristo Martinez Alegría, SCJ.
Y el 50 aniversario de la primera profesión del H Manuel Gutiérrez. SCJ,  

Felicitamos a Antonio por su importante decisión y le deseamos que siga  contagiando su alegría,  fruto de su amistad con el Resucitado.

Y a Simón, Angel, Victorio, Evaristo y Manuel, felicidades por sus 50 años anunciando el Evangelio.










Laicos Dehonianos-Video

Video clip donde el corazón